Músico y cantante, compositor irreverente, hombre de canto honesto, “pisteador” y fumador, el cachanilla Juan Cirerol se encuentra en la etapa ascendente de su joven carrera musical, la cual cuenta al momento con un par de discos en los que concentra su estilo norteño-popular-campirano en ocasiones lleno de comicidad y otras de dramatismo. Son los álbumes ‘Ofrenda al Mictlán’ editado en 2009 y ‘Haciendo leña’ lanzado en 2011, donde Cirerol, de 24 años le canta a los temas más impensables: al ocio, a las drogas duras, a los paisajes fronterizos, sin olvidar componer una que otra canción al amor y a la sensualidad. Veloces rasgueos de guitarra, intensos soplidos de armónica, una voz penetrante y un tanto nasal, es la combinación que le ha hecho merecedor de un éxito no sólo regional sino también nacional, acumulando miles de seguidores y abriéndose nuevas plataformas, como el Festival capitalino Vive Latino, que este año incluye en su cartel tres propuestas bajacalifornianas: Los Kung Fu Monkeys (Tijuana), Carla Morrison (Tecate) y Juan Cirerol (Mexicali). Así, previo al inicio de su gira por el estado, Juan accedió a una entrevista, respondiendo entre tragos y humos, a veces serio, otras bromista, pero siempre atento.
1. ¿Cómo fue tu entorno familiar mientras creciste?
Mis tíos tocaban canciones rancheras en las carnes asadas de la familia siempre, tengo un tío que particularmente toca la guitarra muy bien y canta, mi abuelo me contaba que había otros familiares viejos que eran parte de las orquestas más buenas de Sonora, de los años paupérrimos, pero en sí tener una herencia musical supongo que sí, en mi familia hay muchos artistas muy talentosos que no han hecho nada públicamente, me gustaría pero no lo han hecho. Mi primo tocaba conmigo siempre; tengo una prima que es buenísima con el barro, los mosaicos, el dibujo; y tengo otra prima que tiene tintes como de escritora.
2. ¿Qué tipo de música escuchas cuando te sientes melancólico o triste o despechado?
Fíjate que mis canciones, por eso creo que tengo tantas canciones porque cuando tengo un recuerdo lo escribo o cuando siento algo lo escribo; y a veces cuando no tengo una guitarra me pongo a escuchar a Los Beatles, o a Celso Piña, también a Miguel y Miguel, Johnny Cash.
3. ¿Con qué sentimiento te identificas más?
Mmmm… Con desidia y confusión.
4. ¿Qué significa para ti tocar en el Vive Latino?
Eeeh… pues significa una tocada más, pero ya por la magnitud del evento significa como darme cuenta más que nada que tengo muy buenas personas, muy talentosas, a mi lado que creen en lo que hago.
5. ¿Si fueras un súper héroe cuál sería tu súper poder?
¿Mi súper poder? Ah chinga’o… pues yo diría que, no sé, tirar caguamazos con fuego [risas].
6. ¿Qué es lo que te interesa que sienta la gente al escuchar tu música?
Supongo que depende de la canción que esté tocando, o sea, me gusta que la gente se alegre, también me gusta que la gente se agüite conmigo. Más que quererles hacer que sientan algo es como buscar compañía.
7. ¿Algo que te guste mucho o algo que odies?
El simple hecho de tocar y ver que alguien te está esperando es como lo mejor, y supongo que no tendría nada qué odiar en esto; si no, no lo haría. Tengo muy bien catalogado qué es lo que odio y de lo que me quiero alejar, por eso soy músico.
8. ¿Qué es lo que sigue para ti este año?
Voy a estar tratando de encontrar un buen lugar a dónde mantenerme alejado de ciertas cosas que ahorita no debería estar haciendo. Voy a grabar un disco muy largo y poco vendible para ver qué pasa, quizás un álbum doble… sí, creo que eso va a ser.
Al término de la primera década del siglo XXI muchos espacios comerciales de Tijuana se encontraban abandonados debido –principalmente– a dos factores: la crisis financiera y la inseguridad
Por Melina Amao Ceniceros / Corresponsal Publicada en Fusión14: AQUI
Tijuana, B.C.- Dramática situación, si bien afectó a algunos comerciantes, permitió que un grupo de artistas encontrara un espacio para brindarle un nuevo giro, fundamentalmente cultural. Se trata del Pasaje Rodríguez, ubicado entre calles 3ra y 4ta del Centro Histórico, que conecta las avenidas Constitución y Revolución.
En el 2010 un grupo de creadores independientes, en su mayoría plásticos, analizó la posibilidad de rentar establecimientos que anteriormente se enfocaban a la venta de curios (artesanías, adornos y curiosidades para los turistas), con la intención de transformarlos en sus talleres y galerías, a fin de brindar a la población un espacio no institucional de promoción artística, y a los artistas un lugar para la creación, exhibición, venta y desarrollo de su obra.
Gonzalo Lara, arquitecto y pintor, fue uno de los artistas que empezó junto con otros diez y después con más de veinte a soñar –así lo narra– con la idea de crear un distrito cultural en el centro de Tijuana, sueño que mediante diversas gestiones hoy está por cumplir dos años de realidad.
“Estar aquí se inició a partir de una exposición que tuvimos precisamente en el Pasaje con la agrupación de Queremos Tijuana, ellos traían un festival de exponer en espacios públicos como éste, y en la misma convivencia con los artistas empezamos a platicar y a soñar en su momento que sería interesante, al ver los locales vacíos, que pudiéramos ocuparlos como estudios o galerías y empezar a crear un distrito cultural, un conjunto para todos los artistas, y a partir de ahí empezó poco a poco a sumarse la gente y se habló con la administración, ver cuáles eran los locales vacíos y cada quién eligió su espacio”, recuerda Gonzalo.
Las gestiones dieron como resultado se conformara un colectivo de artistas que trabajan bajo el nombre de PRAD (Pasaje Rodríguez, Arte y Diseño) y la ocupación de aproximadamente 15 locales con un enfoque creativo: diseño gráfico, diseño de modas, talleres, librerías, y al momento cuatro galerías en las que se expone pintura, grabado, fotografía, escultura, arte objeto. Además el Pasaje Rodríguez funge como foro para expresiones como la danza, el performance y la música, así como sitio alternativo para presentaciones literarias.
“El objetivo era empezar a crear un espacio donde la gente tuviera el acercamiento más directo con al arte, no llevarlo a espacios establecidos como instituciones, además estar enclavados en el centro histórico, eso es rescatable, como arquitecto algo que quería fue el rescate del edificio como tal además con la propuesta artística, y que en un momento dado se vuelva un patrimonio cultural a través del tiempo, y ésa ha sido nuestra lucha: tener propuestas y acercar el arte a toda la gente”, continúa Lara.
Proyecto de rehabilitación
La depreciación del valor de los establecimientos del Pasaje Rodríguez, dado el abandono en que se encontraban en 2010, permitió que los artistas pudieran costear la renta, y poco a poco -con recursos propios- fueron rehabilitando los espacios interiores haciéndolos óptimos para la exposición y creación de obra. Sin embargo, en el exterior seguía la apariencia de un espacio descuidado, y por ello PRAD atendió convocatoria del Instituto de Cultura de Baja California (ICBC) para acceder a un apoyo económico con el que actualmente se encuentran rehabilitando el lugar.
Gonzalo adelanta un poco de los trabajos que se podrán apreciar en abril, cuando se develen en el marco del segundo aniversario del Pasaje. El proyecto lleva por nombre ‘La mano del artista’, en juego a que el lugar requiere “una manita de gato”.
“Dentro de las tareas como proyecto cultural del Pasaje Rodríguez Arte y Diseño, la idea es seguir rehabilitando todo el espacio, seguirlo interviniendo artísticamente. Todos los locales están habilitados como galerías pero les falta el exterior, lo que vamos a hacer es intervenirlo a través de murales, de arte instalación, escultura, mobiliario urbano, y esto fue a partir de una convocatoria que vimos en el ICBC que busca de alguna forma apoyar a los proyectos culturales que busquen el desarrollo social y brindarle a la población una propuesta cultural.”
El apoyo del instituto es de 50 mil pesos y el proyecto de rehabilitación es de 65 mil, e incluye la realización de murales a cargo de artistas a quienes se les proporcionan los materiales sin pago de honorarios, es decir, ellos donan su trabajo. Algunos de estos artistas son: Manuel Rodríguez Varrona, El Norteño, Shente, Daniel Guzmán, Antonio Escalante y Gonzalo Lara.
Resignificar el espacio
El Pasaje Rodríguez, de ser un pasillo prácticamente baldío, es ahora un centro de promoción cultural en el que se reúnen jóvenes y adultos, quienes pueden apreciar la obra de diversos artistas (tanto de la región como de otros estados de la república y del extranjero), tomar un café, leer un libro y conversar con artistas durante la creación de sus piezas.
Fue una labor, como platica Gonzalo, de rescate de los edificios y del uso de los espacios, provocando que cambiara el flujo de gente que allí acude. “Cuando recién empezamos, en los primeros meses en que intentamos transformar el espacio, seguía teniendo el cruce de gente que venía, por ejemplo, a hacer sus necesidades, como estaba baldío, no había luz, no había nada, entonces como que se prestaba para esa situación. En la medida en que lo fuimos transformando se fue retirando esa gente y otra es la que empezó a venir y a sorprenderse con lo que había”.
La fotógrafa Rosa Vázquez, otra de las iniciadoras de esta nueva etapa del Pasaje, destaca el encuentro con el arte que permite PRAD, al ofrecer una alternativa de apreciación al margen de los institutos culturales.
“El motivo por lo cual lo hicimos es aportar a la ciudad un granito de arena las personas que tenemos la inquietud por el arte, en vez de criticar, en vez de hablar de la inseguridad y la violencia de la cual todos los medios hablan, nosotros optamos por poner de nuestra parte la belleza ante los ojos del público que pasa por aquí. Este público no es el que va a ir quizá al IMAC, al ICBC o al Cecut donde ya saben a lo que van, aquí es simplemente las personas que pasan por el Pasaje, que van a su trabajo, o a su casa, o van paseando por el centro… y se les da ese pequeño toque de frescura ante sus ojos como fotografía, pintura, escultura, poesía, performance, cualquiera de las disciplinas del arte”, observa Rosa Vázquez, quien junto con Tere del Villar dirige la galería Las Hijas del Cuatro Obscuro.
Las actividades de PRAD son gratuitas y constantes: cuentan con una agenda en la que cada mes hay nuevas exposiciones o presentaciones musicales y literarias. Para el aniversario, que se conmemora en abril, preparan un calendario de eventos que abarca casi todo el mes, en el que se incluyen la impartición de talleres, conferencias y conciertos.
por Melina Amao Ceniceros fotos: garagephotostudio.com notas.tijuana@gmail.com Publicada en La Guía Tijuana: AQUI
Sentados en esas pequeñas sillas de ese pequeño y tradicional bar de la Calle Sexta, el Dandy del Sur (escenario de uno de sus videoclips), el cuarteto se dispone a charlar sobre sus proyectos y también sobre su visión del entorno musical en el que se desenvuelve, una escena a la que pertenece desde el 2006 bajo la nomenclatura de Madame Ur y Sus Hombres.
El nombre de este ensamble no es fortuito, pues son –en efecto– una madame con sus hombres, es decir, una cantante y compositora con clara visión del objetivo escénico y musical que desea lograr, y tres músicos que construyen y enriquecen dicha visión inicial hasta amalgamar un concepto que se traduce a discos y conciertos que se pasean del jazz al cabaret.
La madame en cuestión es Azzul Monraz, y los hombres Joel Castillo (teclados), Toto Zúñiga (bajo) y Carlos María (batería). Y es que a esta madame le sedujo la idea de construir una identidad musical-escénica por aquello del 2002, y poco a poco la seductora idea en la seductora Azzul fue sumando músicos (primero Toto, luego Carlos María y por último Joel) hasta que a finales del 2006 se consolidó como cuarteto.
Joel, con gafas semioscuras y en la esquina de ese bar que le baña de una luz naranja, platica el proceso musical de Madame Ur y Sus Hombres, proceso que ha derivado al momento en dos producciones discográficas (‘Men & Pearl Necklaces’ y ‘Animal Man’) e incontables conciertos.
“Regularmente Azzul llega con una melodía y una letra, una idea de una canción, y nosotros lo que hacemos es, tomando en consideración todo eso, empezar a trabajar la canción y muchas veces el producto final es muy distinto a lo que inicialmente estábamos buscando, que ésa es la magia de hacer música”.
El sonido jazzístico y a veces un tanto al estilo Broadway que emerge de los instrumentos del grupo (incluyendo la voz de Azzul) no es un planteamiento que Madame Ur y Sus Hombres haga como fórmula a la hora de construir sus piezas, sino que se trata de un lenguaje que les resulta natural, tal como Toto lo comenta:
“El sonido jazz no es algo que lo pensemos de decir ‘quiero que suene así’, las canciones nuevas son totalmente distinta una de la otra aunque a lo mejor tienen el sello del feelin’ que es muy difícil explicar, pero tiene como una personalidad definida cada canción, eso no lo piensas ni se planea sino que se va dando en el momento. Es muy natural la química que existe entre nosotros, y el resultado ahí está; creo que eso se refleja en el show el vivo que fluye todo y nos divertimos mucho”.
Íntimo concierto
Foros grandes o pequeños para Madame Ur y Sus Hombres representan la misma entrega, tanto en el lenguaje puramente musical como en el desarrollo performático del que Azzul es protagonista. Así detallan vestuario, proyección de visuales y lenguaje corporal para cada espacio en el que se presenten, entendiendo las posibilidades del lugar. Y su próximo escenario en Tijuana no será la excepción: un pequeño foro (El Lugar del Nopal) para el que ya vislumbran un concierto íntimo.
Azzul, espigada madame, en este diálogo adelanta algo de lo que se apreciará para dicho concierto:
“Es una noche completa con nuestro concepto para compartir bien de cerca, porque El Nopal es un lugar bien íntimo y tenemos muchas ganas de hacer esto en la ciudad. Ese ambiente que se va generando entre el público y nosotros, que es la esencia de cabaret que sucede en nuestros conciertos, tenemos muchas ganas de compartirlo”.
Imágenes autoría del artista Aldo Guerra se proyectarán sobre Azzul, quien a su vez dará realce al juego visual cubriéndose de un velo para generar nuevas sensaciones de texturas y colores. Esto, claro, enmarcado por lo fundamental: transfiguraciones sonoras de un bajo, una batería y un teclado que danzan con la voz (a veces grave, otras aguda, otras áspera) de la madame, misma que igual palabrea que sólo entona.
Madame Ur y Sus Hombres prepara un set con temas de sus dos producciones y una probadita del que pudiera ser un siguiente álbum.
Una madame más oscura
Por el momento son sólo ‘maquetas’, o sea, canciones un tanto incompletas, pero Madame Ur y Sus Hombres con ellas ya planea un siguiente material que pese a que son piezas aún prematuras dejan ver una identidad más oscura, que se refleja en la letra y en la música.
Sin abandonar las temáticas que le han caracterizado, Azzul se adentra al mundo de las relaciones entre personas y desde allí cuestiona y plantea la necesidad de romper ataduras mentales, preconceptos, estructuras.
“Los temas van muy sensuales por decirlo de alguna manera, creo que hablan mucho de libertad, de vivir la vida en una estructura no lineal, de apertura mental, de borrar límites, borrar compromisos sociales, estigmas y patrones; generar tus propios patrones de vida, tus propias ideas, tus propios juegos, tus propias maneras de vivir y convivir”, detalla Azzul, que confiesa su tendencia a componer de forma intimista.
“El tema del lado oscuro, lo prohibido, de lo políticamente incorrecto, de lo que no se ve bien pero todos hacemos, para mí ésos son los temas que me parecen muy interesantes”, continúa la madame, cuya concepto lírico va de la mano del musical en esta mencionada atmósfera oscura.
Joel agrega: “En lo musical a comparación del disco anterior los temas son como mucho más oscuros, estas canciones nuevas son como otra generación de canciones, creo que tienen evolución”.
Las incertidumbres de la escena independiente lleva a que el grupo no cuente con plazos para la grabación y el lanzamiento del disco que comprenderá estas nuevas piezas, pero al menos tienen una certeza: este año entran al estudio.
Siempre profesionales
Al paso del tiempo Madame Ur y Sus Hombres se ha hecho de una presencia en el ambiente musical regional (fronterizo) y nacional que –como otros aspectos de su trayectoria– no es fortuito. El cuarteto trabaja no únicamente en la construcción de un concepto que se aprecia en escena o en los discos, además asume su oficio con la seriedad de su propia entrega.
Carlos lo señala y sus compañeros lo secundan: “Te tienes que creer que eres profesional y actuar como tal, todo eso va ligado a tu desarrollo como músico, a aportar cosas de calidad, a preocuparte por ofrecer algo de calidad, eso ha sido algo fundamental en el grupo: cuidar toda la estética tanto visual como musical”.
Pero no es sólo eso, es también el respeto al trabajo propio del músico y al público, añade Azzul: “Creo que tiene que ver con ese cariño que le tenemos a nuestro trabajo y esa entrega, lo que significa para nosotros este proyecto; para mí es esencial realizarlo, tengo una obligación siento con el público, poco a poco ha ido creciendo. Aunque sea un grupo pequeño de personas ya hay un compromiso y una obligación de ofrecer buena música”.
Tan es así que las invitaciones a tocar en mayores y mejores foros se multiplican: antes de su concierto en Tijuana serán teloneros de Los Amigos Invisibles en el 4th&B (San Diego, CA) el 10 de febrero.
por Melina Amao Ceniceros notas.tijuana@gmail.com Publicada en Distintas Latitudes: AQUI
Marqué a su casa. Contestó esa voz profunda, grave, rasposa. Me dijo: Yes? Pregunté por Javier Bátiz. Esa voz de lija respondió: This is he. Me identifiqué y enseguida vino la algarabía, mas no porque fuera yo quien se comunicaba sino porque él es un dicharachero que en cualquier oportunidad te embroma. A propósito de temas roqueros, le busqué para charlar sobre sus inicios en la escena, aunque esto de ‘la escena’ para él abarca lo local, lo fronterizo y lo nacional. Me citó en su casa, al término de una de sus sesiones con jóvenes a quienes les enseña a requintear con feelin’. Las clases son en su domicilio, lugar en el que nació: una casa antigua y larga que se extiende en un amplio terreno de la Zona Centro.
Javier es guitarrista, cantante, compositor, maestro de guitarra. Es tijuanense y ha vivido el rock desde sus 12 años, cuando creó el grupo Los TJ’s en 1957. Pero en esos tiempos lo que en el país se andaba haciendo en cuestión roquera (al menos lo que se masificaba mediante la televisión y la radio) tendía más al rock & roll meloso (un tanto fresa y ñoño) o a meras traducciones de éxitos de los Estados Unidos y no a un rock estridente, al blues, al soul o al jazz, que eran ritmos con los que los fronterizos del norte estaban familiarizados dada la facilidad de sintonizar estaciones radiofónicas estadunidenses de trasmisiones de dicho corte.
Llegué a la casa de Javier, minutos después del término de su clase, para de ahí seguirlo a un nuevo bar de la Calle Sexta (avenida que concentra una importante cantidad de bares y pequeños foros musicales, y por ende una considerable asistencia de jóvenes tijuanenses). Ahí él mataría dos pájaros de un tiro: charlaría conmigo y también con el dueño del lugar (el delegado de la Zona Centro) para tantear las aguas y ver si le interesaba contratarlo junto con su banda para amenizar algunos fines de semana.
De inicio, me narró el impacto que tuvo en él la película ‘Blackboard Jungle’ (1955), la cual –me explicó– en Tijuana se estrenó al mismo tiempo que en el otro lado (ventajas fronterizas). El tema de Bill Haley ‘Rock around the clock’ con el que abrió el filme se convirtió en un clásico instantáneo que maravilló principalmente a los de inquietudes musicales: se trataba de una pieza que poseía una intensidad todavía no acostumbrada, una pieza que asustaba a los padres de adolescentes pues incitaba a sus hijos a rocanrolear todo el día.
One, two, three o’clock, four o’clock, rock, Five, six, seven o’clock, eight o’clock, rock, Nine, ten, eleven o’clock, twelve o’clock, rock, We’re gonna rock around the clock tonight…
Y a Bátiz, que sin ser músico profesional ya poseía influencias de la llamada música negra, le marcó ‘Blackboard Jungle’, filme un tanto determinante en su carrera:
“Mis inicios fueron muy suaves porque estando aquí en la frontera de Tijuana, tan cerca del otro lado, nos llegó al mismo tiempo que como salió en Estados Unidos la película ‘Blackboard Jungle’, y estaba muy suave la película. Empezaba con una canción de Bill Haley, la de ‘Rock around the clock’, entonces fuimos todos a ver la película y nos encantó a todos mis amiguitos y a todas nuestras novias. Oí la música y dije ‘esta música es la que tengo que tocar’, aparte que yo ya traía todas mis ilusiones porque había escuchado yo en el radio a T-Bone Walker, Elmore James, Howlin Wolf, John Lee Hooker y a todos los jazzistas negros, entonces yo ya quería hacerla pero gacho en el rock”.
Javier, que también es conocido como El Brujo, se aventuró a formar un grupo musical con amigos a quienes les proporcionó instrumentos y la enseñanza para saber ejecutarlos. Y hoy, 55 años después, la fecha de su debut la recuerda bien: 28 de junio del ‘57, en la escuela Álvaro Obregón (hoy Casa de la Cultura de Tijuana), bajo el nombre de Los TJ’s.
“En la escuela empezó toda mi odisea, porque canté por primera vez el 28 de junio de 1957 en la escuela Álvaro Obregón, y bien suave porque no había músicos y nosotros no éramos músicos, pero a mí Santa Claus me había traído saxofones, batería, guitarras, un piano, una guitarra acústica de seis cuerdas. Entonces ahí les dije a todos mis amiguitos que iban conmigo en la escuela ‘tú vas a ser baterista, tú vas a ser bajista, tú vas a tocar el saxofón’, y yo les enseñé a todos a tocar e hicimos una bandita que se llamó Los TJ’s. Y mientras les estaba enseñando a ellos también llegó Carlos Santana, pero también el Meño Peraza, el Bayoye García, el Cali, el Arturo Granados, el Arturo Martínez, el Chichí López, un montonal de músicos y aprendieron a tocar conmigo, nos hicimos muy famosos y esa fue mi entrada aquí al rock en Tijuana”.
Su traslado a la capital del país se debió a las caravanas Corona Extra en las que hacían gira por diversas ciudades del país algunos de los grupos musicales más famosos, entre estos Los Rebeldes del Rock, Los Hooligans, Los Locos del Ritmo, Los Teen Tops, Los Boppers… Johnny Laboriel era entonces vocalista de Los Rebeldes del Rock, pero al perseguir su carrera solista el grupo invitó a Bátiz a audicionar para convertirse en el nuevo líder de la banda, cosa que no ocurrió dado el tono áspero en la voz de Javier, que desentonaba con canciones como ‘Melodía de amor’. Javier me cuenta esto, me canta el coro y ríe diciendo “¿te imaginas, con esta vocecita?”. Y río también, justamente porque me lo imagino. A pesar de viajar con un objetivo que no logró, su estancia en el Distrito Federal fue fundamental en su carrera, ya que al día siguiente de su audición encontró trabajo haciendo lo que mejor sabe hacer: roquear en el escenario con innegable apego al blues.
Pronto se integró a la escena del rock nacional pero sin perder sus influencias sino –por el contrario– reforzándolas y compartiéndolas, con todo un estilo que rodea su identidad roquera más allá del poderoso sonido de su guitarra y lo aguardentoso de su voz. Elementos de la cultura pop estadunidense y fronteriza de la mitad del siglo XX fueron los que le acompañaron al centro del país y que de alguna manera introdujo a una comunidad distante de esas tendencias, tales como los pantalones de mezclilla marca Levi’s (que dejaron de ser pantalones obreros para empezar a popularizarse entre los jóvenes de EU en la década del 50), las botas picudas de tacón para hombres, expresiones como ‘bato’ e incluso el consumo de otros productos, como la soda Seven Up o las revistas Playboy. Muy risueño, tras unas gafas oscuras y su habitual greña crespa alborotada, Bátiz agrega “no sabían que existían”.
“Un montonal de cosas que introduje pero sobre todo introduje la forma de tocar guitarra de una manera muy peculiar, muy personal, y la manera de cantar también porque no sabían cómo le hacía para raspar la voz pero pues era natural. Esa vocecita es uno de los distintivos”.
Pero en esta charla, El Brujo no quiere ser el único que hable de su relevancia en el rock nacional y por ello (además de recomendarme algunos libros, como ‘Los Ignorados: lo que no se escribió de la historia del rock en Tijuana’ de Sergio Raff) me facilita el DVD que Felipe Parra realizó en 2011 para la serie de documentales audiovisuales que lanzó el Instituto de Cultura de Baja California titulada ‘Creadores de Baja California’. El DVD en cuestión lleva el título de ‘El padre del rock & roll mexicano, Javier Bátiz’ y es una producción de 50 minutos que me ilustra en pasajes que detallan cómo en la década del 60 y principios del 70 la escena nacional se caracterizó por la invasión de grupos de rock provenientes del norte, con estilos y ritmos que distaban de lo realizado hasta entonces en la Ciudad de México. Ejemplo de estos grupos son Los Apson, Los Yakis, Los Jets y Dug Dug’s.
Continúa el documental rezando, en la voz de un narrador muy serio, lo que particularmente esta ciudad aportó:
“Tijuana ocupa un lugar especial en este movimiento, ya que para los críticos y cronistas de música como [Víctor] Roura, José Agustín, Parménides [García Saldaña], [Federico] Arana, era el Sonido Tijuana: calidad, nivel de ejecución excelente, conocimiento y audacia que caracterizaba a los grupos que iban y venían de Tijuana al DF. Javier Bátiz fue el pionero, después Los TJ’s, Tijuana Fine, Los Johnny Jets, Rockin Devils, Love Art, Ritual, Peace And Love, todos venían de una ciudad en la que los visitantes disfrutaban y escuchaban blues y rock de alta calidad… A Tijuana se le consideraba la capital del rock en México, la universidad del rock & roll nacional”.
“Y desde entonces”, me dice el legendario músico cuando platica de su primer trabajo, “no he parado”.
Al día siguiente de la entrevista, vuelvo a la casa de Javier y me entero que las fechas en el nuevo bar de la Sexta, administrado por el delegado del Centro asociado con “un español”, no se concretaron porque el funcionario/empresario decidió meter entre la variedad el sistema karaoke, una verdadera grosería para los músicos (que siguen abundando en la ciudad). La avenida Revolución, algún tiempo escenario de numerosos grupos locales, ha desplazado a los músicos reemplazándolos con dj’s, rocolas y –en algunos casos– con karaoke. Pero Javier Bátiz no se sorprende, acaso se molesta un poco por la falta de visión de ciertos empresarios pues quisiera que el movimiento musical tijuanense contara con el apoyo de foros para presentarse. De cualquier forma él sigue sus andanzas roquera-blueseras con una agenda ocupada que incluye conciertos en varias ciudades de los Estados Unidos y algunas del centro del país, clases a jóvenes guitarristas a quienes hereda su sello (el alumno más chico tiene 14 años), y hasta el estreno de un largometraje mexicano en el que encarna a un viejo músico tijuanense.
Pese a que cuenta con una vasta cantidad temas propios, una de las más emblemáticas piezas que interpreta –dada la versión que con ella hace– es ‘La casa del sol naciente’ (‘The house of the rising sun’). Acá una muestra:
Entrevista a tres muralistas de Tijuana: Shente y Kafy (del Colectivo HEM - Hecho en México) y Ariana Escudero.
Realización: Melina Amao.
Este video obtuvo el 3er Lugar en el Primer Concurso de Video para América Latina Ciudadanía en las calles, convocado por la revista digital de análisis latinoamericano Distintas Latitudes.
por Melina Amao Ceniceros notas.tijuana@gmail.com Publicada La Guía Tijuana: AQUI
Joven, tijuanense, intrépida, arquitecta de profesión pero artista plástica por pasión, Ariana Escudero se ha consolidado este año como muralista al intervenir espacios públicos y plasmar en ellos personajes marginales de la cotidianidad fronteriza, o bien, reconocidas figuras del ámbito intelectual mexicano, como el mural que actualmente realiza frente al Museo de Cera en homenaje al escritor Carlos Monsiváis y que será develado este mes en el marco de la apertura de la Cineteca del Cecut. Ariana ha realizado el mural de un conjunto norteño en el malecón de Playas de Tijuana y Sonrisa de gigante que se aprecia en la Calle 2da, rumbo a la garita, donde figura un risueño voceador de periódicos apodado “Pepe Nacho”. Sus proyectos no paran: prepara su exposición individual y continúa en la gestión de apoyos para llenar de colorido todas las paredes de las que se ha enamorado en Tijuana.
1. ¿Cómo nació tu interés por el arte?
Mi interés por el arte nació desde pequeña. Recuerdo muy vagamente que estaba en la primaria y dibujé una ranita y me salió bien, todos los niños me decían, ‘Ay, qué bonita ranita’, fue así que me interesó el dibujo; quería estudiar dibujo en la secundaria pero por influencia de la familia entré a mecanografía. Ya en la preparatoria me gustó dibujar a los maestros y me metí a clases pero era muy poco. Cuando iba a entrar a la universidad quería estudiar artes pero no había aquí, entonces decidí estudiar arquitectura, que me sirvió mucho porque me daban clases de técnica de dibujo y perspectiva y todo eso me sirvió para posteriormente realizar trabajos como estos que estoy haciendo. En la misma universidad un profesor nos propuso hacer un mural interno en los salones, fue un concurso y el mío resultó ganador, fue el primer mural que hice.
2. ¿De qué manera iniciaste a hacer murales en espacios públicos?
Mi idea era hacer retratos con toda la técnica. Empecé a experimentar hasta que me salió un retrato. De ahí fui haciendo óleos y murales en San Diego, pero en interior de casas, y ya este año fue que me animé a hacer grandes formatos en exterior. El primero fue el de Playas de Tijuana. Era un reto porque la pared estaba difícil para poner andamios. Resultó muy bien, me gustó mucho y a la gente le gustó mucho y yo seguí. Después hice el mural Sonrisa de gigante al personaje Pepe Nacho; ahí empecé a gestionar mis proyectos por mi propia cuenta, vendí la idea a un periódico, me lo aceptó y para mí fue un proyecto muy importante porque se ve mucho, fue un proyecto muy enriquecedor, muy aceptado por la gente y me ha abierto puertas.
3. ¿Por qué te atrajo el formato del mural?
En general ver el formato en grande me hace pensar ‘¿yo puedo lograr eso?’, ésa es como la inspiración y el deseo de estar haciendo cosas grandes, por estética y por tu propio disfrute; y también para acercar a la gente al arte, que se sientan identificados, a veces hay unos murales que son más bien de protesta, entonces lo que he hecho últimamente son murales alegres, murales que haga a la gente retornar a un momento agradable. Eso es por ahora, después veremos qué pasa.
4. ¿De qué otras disciplinas artísticas te nutres?
La principal es la poesía, de hecho también en la escuela había un grupo de literatura, hacíamos un tríptico que se llamaba La Mar, yo participaba haciendo bocetos, dibujos para las portadas y también poemas. Creo que principalmente la poesía me nutre, esa visión hacia el interior y también ver tu entorno. Ahora se puede decir que sigo escribiendo pero es dirigir esa creatividad hacia lo plástico.
5. ¿Qué tipo de personajes plasmas en tus murales?
Son personajes que son parte de nuestra identidad, como los músicos de Playas que uno ve ahí, a veces no los tomas en cuenta pero ese ojo de artista te da para fijarte en ellos y ver que son parte de la cultura y parte de ti misma. Representarlos es voltear los ojos hacia nosotros mismos.
6. ¿De qué trata el mural que estás haciendo con el rostro de Carlos Monsiváis?
En Tijuana vamos a tener la primera sede descentralizada de la Cineteca Nacional y va a llevar el nombre de “Carlos Monsiváis”. Me invitaron el Canal Síntesis, Yolanda Morales y Ricardo Silva, a realizar un mural que formará parte de un video que será narrado por sus amigos de aquí para retratar un poco la vida de Monsiváis en Tijuana, que participó en varios proyectos culturales. Para mí primeramente fue un honor que me dijeran, y fue un reto porque al escritor Carlos Monsiváis se le considera el padre de la crónica en México. Me identifico mucho con él porque era un escritor que siempre andaba en la calle, siempre andaba analizando todo su entorno y tenía ese amor por lo popular, ese enfoque hacia la gente del pueblo.
7. ¿Qué otros elementos va a tener ese mural?
Algunos personajes del cine mexicano, prototipos que siempre son representados en las películas. También va a estar su amor por los gatos, tendrá gatos que él adoraba, que de hecho hay uno que se llama ‘Mito Genial’ que me contaron que era el que más quería. Va a haber edificios clave que él recorrió en Tijuana, voy a representar a la frontera. Tendrá sus gustos por la Familia Burrón, sus colecciones, por ejemplo, de José Guadalupe Posada. Va a tener muchos elementos. Para mí es un reto porque hablar de Monsiváis es hablar de tantas cosas, pero se busca captar la esencia.
8. ¿Cuáles son los principales riesgos que corres al elaborar un mural en lugares tan inaccesibles?
Soy una persona miedosa, pero cuando ya me toca pintar en muros grandes y poner andamios y todas estas cosas, se me pierde el miedo, como que es más la necesidad de expresarme y ya lo demás queda en segundo plano, pero a la vez no estoy orgullosa de eso porque te puedes caer. Siempre trato de ser precavida y andar despacio, tener personas conmigo para que no esté sola en caso de algún accidente, y siempre tratar de tener mi seguridad con algún arnés, aunque sea un mecatito (risas), pero ahí estamos.
por Melina Amao notas.tijuana@gmail.com Publicada en La Guía Tijuana: AQUI Galería de fotos en La Ch: AQUI
Los tambores de una banda de guerra recién salida de ultratumba anunciaban con gran sonoridad el arribo de los muertos vivientes a la Avenida Revolución la tarde del 29 de Octubre, fecha en que cientos de zombies marcharon por las principales calles de Tijuana, entre alaridos, llantos y lamentos que sólo los que regresan del más allá pueden emitir.
Se trató del primer desfile Zombie Walk, realizado el último sábado de Octubre, el cual logró convocar a más de mil personas -en su mayoría jóvenes y familias con niños- que desde la 1:00 de la tarde se empezaron a aglutinar en la Glorieta Cuauhtémoc del Paseo de los Héroes, con la finalidad de caracterizar algún personaje de las películas de horror y marchar así hasta la Plaza Santa Cecilia.
Muchos acudieron al punto de partida dispuestos a ser maquillados como zombies por el equipo de organizadores, mientras otros llegaron ya ataviados para la ocasión: exhibiendo aparentes heridas expuestas y quemaduras, pieles palidecidas, ropas rasgadas, con la simulación de algunos miembros cercenados, arrastrando cadenas, escupiendo sangre y emitiendo esos quejidos de espanto que no pueden faltar en los filmes de terror.
Durante la marcha se vieron cientos de personas verdaderamente comprometidas con su caracterización de resucitados: enfermeras, médicos, carniceros, muñecas, novias, policías, militares, escolares, presos, enfermos mentales, reinas de belleza… un sinfín de vestimentas, algunas elaboradas con gran esmero.
Pararse frente a ellos para tomar una foto bastaba para que los zombies entraran aún más en su papel: extendían los brazos hacia los no infectados con el virus zombie (es decir, los no maquillados), se aproximaban a paso lento, con la mirada desorbitada y la boca entreabierta, como saboreándose la carne de su víctima.
Al invadir las calles entre gritos que sin duda despertaban curiosidad, los locatarios y clientes de los establecimientos por donde transitó el Zombie Walk salieron a las banquetas para apreciar la creatividad de los muertos vivientes, tomarles fotos con sus celulares y sumarse con ello al espíritu mortuorio/halloweenesco de la marcha.
por Melina Amao Ceniceros notas.tijuana@gmail.com Publicada en La Ch: AQUI
Tras el desalojo del campamento del movimiento Ocupemos Tijuana, los manifestantes han optado por realizar actividades itinerantes y una de éstas fue con simpatizantes del movimiento Occupy San Diego en el faro de Playas de Tijuana, donde ofrecieron talleres gratuitos de meditación, teatro y de incidencia política de la juventud. Asimismo continúan gestionando el amparo que les permita volver a acampar sin ser detenidos por la policía.
Calderón Vargas comentó que el viernes tuvieron una audiencia diferida para tramitar el amparo y adelantó que el siguiente paso es aportar pruebas al juez de distrito para que éste se percate del riesgo de los manifestantes de volver a ser arrestados en caso de intentar acampar.
“La ocupación mundial sigue, en varios países siguen manifestándose, hay ciudades donde se han conseguido amparos, permisos, el favor de cabildo… Queremos que se ordene el amparo para podernos manifestar libremente contando con nuestras garantías constitucionales, si se nos niega el amparo acudiremos a la Corte Interamericana”, expuso.
De conseguir el amparo, los manifestantes volverán a ocupar alguno de los camellones principales de la ciudad y esperan sea con un mayor número de personas. Para ello es que realizan las asambleas, talleres y demás actividades en las que informan sobre la desigualdad y explican cómo la riqueza del mundo se concentra en el 1% de la población, lo que significa que el resto representa el 99%, es decir, una mayoría que de organizarse podría cambiar el sistema económico.
“Somos el 99% de la personas, es un movimiento incluyente, todos estamos aquí porque estamos indignados por algo, somos personas que hemos trabajado, estudiado e incluso las que no han trabajado y estudiado estamos preocupados por la situación económica actual. Ahorita lo que queremos es generar conocimiento y reunir más personas. La idea es que vamos a volver a ocupar y vamos a hacerlo con más gente, gente más convencida y sabiendo que la represión policiaca siempre es un riesgo”.
por Melina Amao Ceniceros notas.tijuana@gmail.com Publicada en Distintas Latitudes: AQUÍ
“Yo venía a Estados Unidos a cruzar para como todos buscar el sueño americano, por un futuro mejor, por darle un futuro mejor a tu familia, a tus hermanos, y luego tener aunque sea algo para ti, un futuro para ti”. Rosa llegó a Tijuana por segunda ocasión hace 5 meses, después de atravesar la república mexicana, Guatemala y parte de su país, Honduras. Ya hace 2 años lo había intentado, pero en su ingenuidad/necesidad de indocumentada (o, mejor dicho, de “documentada” con pasaporte falso proporcionado por un coyote) trató ingresar a los Estados Unidos por la garita de San Ysidro, donde fue detenida por autoridades estadunidenses, encarcelada durante 6 meses en San Diego y deportada hasta Centroamérica. En marzo de este año decidió aventurarse nuevamente, ahora acompañada por su tío y un par de paisanos hondureños que –como ella– no han encontrado forma de sostenerse en su lugar de origen. Pero su experiencia esta vez ha sido más amarga: no sólo no ha podido entrar al país que cree le resolverá sus carencias económicas sino que en su trayecto de Chiapas a Veracruz fue secuestrada por quienes supone pertenecen a los Zetas.
Al platicar con los migrantes uno no alcanza a adivinar los testimonios con los que se puede hallar. Llegan a la frontera (si es que llegan) con heridas profundas, físicas y emocionales; llegan en su camino hacia el norte o ya expulsados del país de las ilusiones. Rosa me habló de su trayecto de Honduras a Tijuana conteniendo las lágrimas, con voz quedita, retraída en sus movimientos, algo nerviosa; narraba su supervivencia mientras al fondo escuchábamos algunos cánticos de las religiosas que presiden la casa del migrante donde estaba albergada. “A nosotros nos secuestraron y nosotros nos escapamos. Estuvimos tres días. Mi tío me abandonó, porque me dijo que era muy difícil, dijo que si me hacían algo como querer abusar de mí, que si actuaba a salvarme lo podían matar, pero gracias a dios no abusaron de mí ni de la otra muchacha, no nos torturaron, simplemente como a mi tío le iban a mandar dinero fuimos a otro pueblo con uno de ellos y se descuidó y nos escapamos los cuatro. Ese mismo día que nos escapamos venían por nosotros; a las mujeres, como éramos dos, nos iban a mandar para Monterrey donde está la mafia”. Después de echarse a correr se refugiaron en una iglesia, ya Rosa con una crisis nerviosa. Ahí fue cuando se separaron: la pareja tomó camino y su tío se entregó a las autoridades mexicanas de migración para que lo deportaran a Honduras.
Pueblo de tierra (casi fantasma de tan solitario), con casas subterráneas, en un estado sureño que no conoce o no quiso mencionar, cocinando para los criminales y los otros 30 migrantes levantados que alcanzó a contar, una avioneta que cayó donde iba –escuchó– un médico que les extraería los órganos. Son sus recuerdos de tres días de secuestrada. Mucho temor. “Ahora uno tiene miedo de entrar a los pueblos humildes, ahí es donde se están escondiendo los mafiosos, en los pueblitos, en las serranías, son pueblitos de tierra, nadie te va a encontrar, nadie sabe que estás ahí, pueblitos que no aparentan, de gente pobre, ya los tienen a todos atemorizados, ahí es donde están”. Pero Rosa, de 28 años, no claudicó en su travesía hacia Tijuana porque además de sus intenciones por llegar a los Estados Unidos tenía otro objetivo: rescatar a uno de sus hermanos, migrante que (como tantos) no logró cruzar y quedó perdido en la ciudad, entre las drogas y la prostitución. Con la ayuda de los grupos promigrantes consiguió sacarlo. Ahora Rosa no sabe si volverá intentar cruzar al otro lado, porque tiene miedo, porque es caro, porque no hay garantías de llegar, porque puede morir en el intento. “Honduras está bonito, sí secuestran gente pero gente de alcaldes, gente adinerada, pero aquí no, aquí México está mucho peor porque aquí de nada quieren sacar dinero los Zetas. Allá hay pandillas pero en las ciudades más grandes, donde vivo nada más hay narcos, si no te metes con ellos no te van a hacer nada. En todos lados se ve eso, pero el crimen organizado se ve más peor en México. Aquí los coyotes es una sola red con los narcotraficantes, porque de lo que sea quieren sacar dinero”.
De norte a sur a norte…
“No puedo volver supuestamente, pero al ratito nos vamos si dios quiere, ya otra vez a intentar a ver cómo nos va, primeramente dios espero que bien”. A Leticia y Lucina, mexicanas, las conocí el día que intentarían volver a cruzar de forma ilegal. Ellas carecen de papeles en los Estados Unidos y por eso han sido expulsadas del país en el que han vivido durante 15 y 30 años, respectivamente. Allá, en California, está su vida: hijos (con la ciudadanía estadunidense), amistades, trabajo, hermanos, padres y exmaridos. Leticia ingresó de forma ilegal a sus 13 años y no había vuelto a México desde entonces. Pero este año, con una hija preadolescente que dejó encargada a su expareja, quiso volver a Guadalajara para reencontrarse con su familia, lo que logró tras más de una década de ausencia. Sin embargo, de regreso hacia su casa californiana se encontró con que las autoridades migratorias le negaron el acceso vetándole además cualquier petición de visa por los siguientes 5 años.
La historia de Lucina es un poco distinta: ella no tenía intenciones (como Leticia) de volver a México, sino que fue detenida al realizar un pago administrativo de gobierno en el condado donde radica desde 1979. Estuvo casada con un ciudadano americano y por eso tuvo documentos que acreditaban su legitimidad en los Estados Unidos por muchos años; hasta que se divorció y el exmarido –narra Lucina– le quitó los papeles. Ella tiene cinco hijos, todos americanos, y a principios de agosto fue dejada en la puerta de entrada a Tijuana, “donde empieza la patria”, en calidad de deportada, trasladada por los migras a una ciudad que no conoce y con únicamente 2 dólares en la bolsa. A ambas las asistió el Grupo Beta, el cual después de ofrecerles un café y alimentos las condujo al Instituto Madre Assunta A.C., una casa para mujeres y niños migrantes.
Lucina teme no volver a su casa en California y ante ello su única preocupación son sus hijos, en especial los más chicos. “Ya mis hijos grandes tienen su vida, pero yo he pensado ¿y mis hijos pequeños? Todavía al más chiquito lo puedo dominar porque tiene 6 años, si digo ‘me lo llevo’ pues me lo llevo, pero el de 16 años es difícil, ¿cómo quitarles su vida que conocen allá? Entonces de a tiro para qué lo traigo a México, y al otro también, tendría que pensarlo”. Lo mismo pasa con Leticia, porque –aunque la mayor parte de su vida ha estado en un país donde no nació– se sigue sintiendo mexicana. “Aquí en México está lo que a mí me gusta, me siento a gusto, simplemente pues mi hija, la escuela, el estudio, si yo consiguiera un buen trabajo yo me quedara aquí, pero ya no tengo que ver por mí sino por ella”.
Tijuana es la ciudad que más repatriados recibe, de hecho por esta ciudad entran más deportados que por cualquier otro estado fronterizo. Tan sólo en el 2010 se realizaron 133 mil actos de repatriación (un total de 189 mil por Baja California) y según datos del Instituto Nacional de Migración en su delegación estatal la cifra ha bajado en un 20% en lo que va del 2011. Pero ésa no es la percepción de Lucina y Leticia, ni de la trabajadora social Mary Galván, que labora con las mujeres migrantes en el instituto. Ellas coinciden en que las políticas migratorias de los Estados Unidos se han endurecido; incluso Lucina y Leticia tienen inconformidad con la administración de Obama, pues lejos de ayudar a los indocumentados se les ha perseguido. “Todos mis hermanos y mis papás son ciudadanos y cuando votaron pues votaron por él, pero no porque a ellos les fuera a beneficiar sino para que yo y los que no tenemos papeles nos arreglemos, pero no sirvió de nada, ahora con la reelección creo que ni medio voto va a agarrar de ellos. Como vienen las elecciones ya empieza a prometer que va a dar permisos de trabajo, ya empieza a hablar cuando en el pasado no hizo nada. Al contrario, demasiadas deportaciones”.
Un hogar temporal
El Instituto Madre Assunta se fundó en Tijuana en 1994 enfocado a dar refugio temporal a las mujeres y sus hijos (sin importar nacionalidad) que en su paso hacia los Estados Unidos no tuvieran donde quedarse. Fue un año de crisis económica en el país y por lo tanto de gran flujo migratorio de sur a norte. Varios factores convergieron para que la migración fuera tan abundante por esos tiempos: por un lado, la crisis en México; pero por otro, la “facilidad” para cruzar sin documentos, pues no sólo no había un resguardo tan celoso de la frontera sino que la inseguridad no había alcanzado los niveles de esta década. Era menos incierto, pues, y los principales riesgos podían ser sucumbir al transitar por los desiertos o montañas: perderse, deshidratarse, sufrir quemaduras por el sol… Hubo quienes hasta por la playa, caminando por la orilla cual turistas, ingresaron a California. Pero esto cambió, de principio por las políticas antiinmigrantes en los Estados Unidos al implementar la Operación Guardián (justamente en 1994 ante la numerosa llegada de migrantes), que consistió en incrementar la guardia en los límites con México, sumando custodios y bardas a la frontera. La xenofobia fue creciendo entre los estadunidenses y con el tiempo se conformó un grupo ciudadano de vigilancia denominado Minuteman, que en ese afán por “defender” la frontera ha cometido incontables atropellos hacia los migrantes, incluso asesinatos. En 2001 ocurrió el ataque a las Torres Gemelas en Nueva York y con él todo acceso a los Estados Unidos fue blindado, acrecentando asimismo la seguridad y la barbarie de los agentes de la patrulla fronteriza.
Todo ello ha impactado también en las casas del migrante respecto a quienes alberga: ahora, como indica Mary Galván (trabajadora social del Instituto Madre Assunta), un 99% de las mujeres que reciben son deportadas. “En la actualidad está habiendo muchísimas deportaciones, la gran mayoría es gente que están sacando por el endurecimiento de la política migratoria, hay redadas, por cualquier felonía te detienen, incluso de tránsito, y te sacan del país”. La separación de madres e hijos es una constante entre los casos de repatriación y esto ha ocasionado un shock emocional en las mujeres, que muchas veces son repatriadas a una patria que no sienten suya. “Son mujeres que han vivido por más de 15, 20 ó 25 años en los Estados Unidos y prácticamente allá tienen hecha su vida, y sus hijos se quedaron allá, esto es lo grave del problema porque ellas dicen ‘bueno, me puedo adaptar a estar sin lo que sea pero no me puedo adaptar a estar sin mis hijos’, y resulta que los hijos no quieren venirse a un país que no conocen y que no es de ellos, porque no se adaptarían ni al idioma ni a la cultura ni tampoco a la pobreza que existe en nuestro país, desgraciadamente eso es una realidad”.
En el albergue (que se sostiene por donativos de fundaciones, del DIF y una pequeña partida del Gobierno del Estado) han procurado ofrecer un apoyo integral más allá de la asistencia social: además de tener un lugar donde dormir, comer y asearse, las migrantes reciben atención médica, pláticas sobre salud y riesgos de cruce, orientación psicológica, asesoría legal para las deportadas, comunicación con sus familias mediante teléfono, chat o email, y una bolsa de trabajo para quienes lo requieran.
Y las residentes de allí lo agradecen: se sienten seguras, apoyadas y hasta queridas por las religiosas y trabajadoras del lugar. Para Rosa es su segundo hogar: “Desde que me acogieron en esta casa yo me sentí muy bien, si no existieran estos albergues entonces ¿a dónde nosotros fuéramos a dar? porque en un hotel no es seguro y luego se te acaba el dinero, te quedas sin techo, totalmente en la calle. Aquí me han apoyado, me han querido casi como una hija, realmente las madres me tienen mucho aprecio y yo a ellas”. Leticia y Lucina, previo a su última misa en el instituto antes de intentar regresar con sus hijos, se encomiendan a dios para llegar a California y desde allá ser ellas quienes ayuden a la casa que las amparó: “Nos dijo la madre que ésta es nuestra casa, que cuantas veces necesitáramos ayuda aquí tenemos nuestra casa, que íbamos a ser recibidas, pero espero en dios ya no la necesitemos y después nosotros poderla ayudar a ella, ya no ella a nosotros”.
¿Se puede comprar amor? Propiamente lo que se conoce como amor (ese sentimiento profundo de afectividad, esa compatibilidad con otro ser) no se puede comprar, el amor verdadero es priceless, y se vale suspirar. Lo que sí se puede adquirir es la ilusión de amor mediante encuentros y productos que generan satisfacción física o mental. Así existen varias opciones a la mano, que van de la cita a ciegas al sexoservicio, pasando por chats (telefónicos o cibernéticos) para compartir detalles íntimos y sentirse -aunque sea por un momento- comprendidos, amados, deseados.
Es que todos necesitamos cariño y placer (¿a poco no?) y si no se ha podido encontrar de forma convencional hay quienes optan por hallarlo a través de transacciones mercantiles o se aventuran a pactar encuentros con desconocidos.
Desde el cibermundo
“Busco nuevas experiencias w4mw” dice el título del anuncio que subí a Craigslist. Hice el experimento de anunciarme como una chica bisexual en busca de nuevas experiencias y las respuestas no se hicieron esperar. El primer día obtuve 15 propuestas: fotografías de cuerpos enteros y rostros (algunos muy guapetones, de hecho), números telefónicos, domicilios, preguntas sobre mis intenciones o mis “especiales” (por si cobraba). Pero lo que más recibí fueron fotos de genitales (dicks y pussys) como pa’ convencerme.
Mi descripción dice así: “Para este Valentine’s Day busco nuevas experiencias eróticas. Soy amigable, cariñosa, apasionada y muy sociable. Cabello castaño, ojos color miel, delgada y piel clara. Me gusta conocer gente, ir al cine, bailar, caminar por la playa y pasear en bici. Mi color favorito es el morado, escucho todo tipo de música y colecciono lencería porque me encanta verme sexy”.
Y éstas fueron algunas respuestas:
“Hola preciosa, mi esposa es bi curiosa, estamos dispuestos a salir por unas beers y si todo va smooth pues ke se haga lo ke sigue. Tenemos 27 años”.
“Podemos ir a conocernos, mi novia está nalgona y tiene unas tetas de 40dd y es bien cachonda, tiene 23 años”.
“Guapa, me gustaría que disfrutemos San Valentín juntos, qué dices. Te anexo una foto de lo que pudieras gozar hasta que ya no puedas más”. “Nosotros hemos experimentado y nos ha gustado mucho, pero no hemos encontrado alguien con quien llevarlo más lejos. Créeme que será muy divertido estar los 3 juntos”.
“Si te parece seduces a mi esposa, yo puedo quedarme quieto hasta que ambas se sientan cómodas y quieran que participe”.
“Me gustaría ir a bailar contigo sabiendo que tienes lencería sexy bajo tu ropa, vamos?”.
“Me encanta complacer y soy muy bueno para dar sexo oral, además estoy en buena condición y puedo coger por horas ☺ mándame un texto al tel ***…”.
“Ella: 26 años. 1.60 de estatura. piel clara. pechos grandes. nalgas grandes. Yo: 27 años. 1.70 de estatura. piel morena. 18.5 cm de largo”.
“Mami, me gustaría llevarte de compras a Victoria’s Secrets y ver cuando te estés probando tu ropita”.
“Mi novio sabe que quieres estar con él y una mujer. Yo también soy bisexual”.
“Buscamos una chica que sea nuestra amiguita, tenemos 41 años. Sólo diversión sana, tres juntitos en cama, besos y caricias, sin cosas locas. Te interesa?”
Tentadores ofrecimientos, 81 en total. Concluí que es una alternativa efectiva porque hay mucha disposición e información personal, aunque la confiabilidad es dudosa dado lo fácil de inventar una identidad. Aún así algunos piensan que vale la pena arriesgarse (sé de unos esposos que se conocieron en Craigslist), pero hay que estar precavidos: algunos anuncios pueden resultar en meras estafas.
Te llaman calle
Si se quiere ir a la segura en esto del encuentro pasional está el sexoservicio (la prostitución, pues), que es la forma más directa de “comprar amor” porque consiste en intercambiar sexo por dinero.
Muchos creen que sólo lo practican mujeres (llamadas prostitutas, putas, meretrices, pirujas, rameras, zorras, sexoservidoras, paraditas), pero también se prostituyen hombres y transexuales (y si eres muy ingenuo te puede salir gato por liebre).
En Tijuana la Dirección Municipal de Salud expide tarjetas de afiliación a los trabajadores del sexo (tras descartar enfermedades) y en sus registros cuentan con una población cercana a los 6 mil 300 sexoservidores.
Aunque esta cifra se eleva (sepa hasta cuánto) con todos los prostitutos clandestinos: esos que trabajan a domicilio, en sus casas, en hoteles o también en las calles y en los antros.
Caminar por la Zona Norte basta para darse cuenta de la numerosa cantidad de sexoservidores alquilándose por distintas tarifas, casi todas determinadas por el tiempo y no por el jale. O sea: te cobran por media hora y durante ese tiempo el trabajito puede ser muy variado (oral, vaginal, anal).
La exuberante Azul Ayelet, por ejemplo, se cotiza en Las Adelitas por 60 dólares y me platicó que sus clientes le piden mayormente sexo oral. Lo siguiente son posiciones, siendo la más popular la de perrito. “Lo normal”, me dijo con todo aburrimiento mientras se maquillaba.
Después de interrogarla me preguntó “¿quieres trabajar?”. Respondí un “no, gracias” pero entendí que ese mercado sigue en incremento, lo cual me confirmó el Jefe de Control Sanitario, Manuel Mayor Noriega, al decir que los sexoservidores aumentan en proporción al crecimiento poblacional.
Más vale solo…
Existe un tipo de amor que se adquiere sin problema alguno, es fiel y de larga duración: los sextoys. Bueno, no hay contacto humano; y por eso mismo tampoco hay peligro de ser timados o contagiados.
Los condones y lubricantes son los productos más vendidos en los sexshops, pero la especialidad de la casa son los vibradores. Las tiendas para adultos que cuentan con mayor variedad de mercancía son Love Boutique y Sex Shop in the City, en donde el personal explica con toda discreción las funciones de cada juguetillo.
Hay dildos, puchas, sexdolls, películas, disfraces y toda clase de fetiches heterosexuales y homosexuales, con precios que van desde 120 pesos hasta 1,600. Uno de los aparatejos más exóticos es un vibrador Xtasy que ofrece doble penetración y tripe estimulación (que tu imaginación vuele).
Quienes están al frente de estos establecimientos notan que su clientela principal son mujeres aunque en términos generales consideran que predomina el prejuicio, lo que impide a las personas explorar plenamente su sexualidad (y a los sexshops, vender).
Pero es fácil romper el tabú, basta acudir a una de estas tiendas. Quién quita y te convences que nada malo tiene aderezar el placer sexual, al fin que con puerta cerrada cada quien que haga de su cola un papalote.
por Melina Amao Ceniceros notas.tijuana@gmail.com Publicada en Distintas Latitudes: AQUÍ
“Tijuana campeón”. Qué bonito sonó aquello el sábado 21 de mayo de 2011. Fecha histórica para quienes vivimos en esta ciudad fronteriza; fecha histórica incluso para el futbol mexicano: se sumó a la Primera División un club tijuanense, los Xoloitzcuintles de Caliente, popularmente identificado como Los Xolos (con la letra “x” en sonido “ch”). Hace unos años, tras atestiguar los sinsabores de otros clubes de Tijuana (fallidos intentos por generar posibilidades de ascenso a la primera división, por generar afición), nadie hubiera imaginado que de acá llegaría un equipo a jugar en lo que llaman el Máximo Circuito del futbol en México; pero sucedió. Pasó hace apenas unos meses y pasó gracias (claro) al esfuerzo de los futbolistas, de entrenadores, de presupuestos millonarios y, además, (los jugadores que integran el club no pueden dejar de mencionarlo) del público: esos miles de radicados en la ciudad (unos nacidos aquí, otros –muchos otros– no) que acudieron, primero tímidamente, incrédulos, a un estadio en construcción, y que al paso de los torneos fueron llenando las gradas hasta hacer de aquella instalación un auténtico recinto del futbol profesional con gran vitalidad (boletos agotados en cada cita, porras vitoreando los 90 minutos, familias con niños, funcionarios en horario de labores, estudiantes ‘pinteándose’ las clases, cánticos organizados, camisetas rojinegras… escenas que no se veían en ningún otro estadio del resto de los clubes que se disputaban en la Liga de Ascenso su pase a Primera).
Se empezó a sentir “la pasión” y los noticieros locales hablaron de ello.
Los Xolos –y lo reconocen en cada oportunidad– refieren a una fanaticada respetuosa que no ha causado altercados, y agradecen el apoyo de los tijuanenses. Y los tijuanenses, al menos esos tijuanenses (los fieles, los fans), corresponden con gratitud tengamos acá un divertimento que causa orgullo (porque lo sabemos: el futbol en México –como en casi toda América Latina– es cosa seria, casi una religión) y que empieza a adquirir valor como un símbolo identitario, de unidad, en una de las fronteras que concentra la mayor diversidad de procedencias (“ciudad de migrantes”, al cabo). El agradecimiento fue y es, en principio, para quienes metieron los goles, pero enseguida hubo que voltear a ver a quien hizo posible semejante logro (impensable por tantos años), al que tuvo la ocurrencia de crear un club, al que lo financió, al que construyó en sus terrenos un estadio, al que bautizó al equipo con tan complejo nombre que poco tiene que ver con la región norteña del país.
Ese hombre es Jorge Hank Rhon, empresario y político priísta, excéntrico y millonario, hijo de Carlos Hank González (quien fuera potentado líder del PRI en el Estado de México). Ésa ha resultado la verdadera figura detrás del triunfo, detrás de la feliz frase que aún reza “Tijuana campeón” (pese a que el título de presidente del Club Xoloitzcuintles lo tenga su hijo –uno de los diecinueve– Jorge Alberto Hank Inzunza).
Jorge Hank Rhon no ha sido en absoluto un hombre discreto; por el contrario, derrocha vistosidad. Fue alcalde de Tijuana de 2004 a 2006 (dos años porque enseguida contendió en 2007 por la gubernatura de Baja California… que perdió), logrando con ello la recuperación del poder para el priismo en la ciudad, pues desde 1989 no hubo quien despojara al PAN de la alcaldía de Tijuana. Pero antes de esa etapa de obligada vida pública (plagada de polémicas y burdas declaraciones que rayaron en la burla y la misoginia), Hank era ya personalidad fácilmente identificable en la región, el país y en el extranjero: dueño de casinos, de un galgódromo, hoteles, plazas comerciales, agencia de viajes, un colegio e incluso de un zoológico, Jorge Hank ha sido señalado –sobre todo por directivos del enérgico Semanario Zeta– como responsable del asesinato al periodista Héctor “El Gato” Félix Miranda –fundador del semanario–, baleado en 1988. Y si bien tal acusación no se ha podido confirmar al interior del sistema de procuración de justicia, existen lazos en el caso que sin duda despiertan suspicacias: “El Gato” Félix publicaba una columna donde acusaba a Hank de enriquecimiento ilícito y, además, (acaso la relación que más salta a la vista) fue sentenciado como autor material del homicidio quien fungiera entonces como jefe de escoltas de Jorge Hank, el señor Antonio Vera Palestina.
Otro más de los escándalos que ha protagonizado el empresario, nacido en Toluca, Estado de México, tuvo lugar en 1997 cuando autoridades locales le decomisaron un tigre blanco siberiano e iniciaron una investigación en su contra por tráfico de animales exóticos. Así llegamos al ejemplo más actual de su notoriedad: el 4 de junio pasado, a tan sólo dos semanas del festejo por el ascenso de Los Xolos, el ejército detuvo al acaudalado en su mansión (junto con diez personas más), lo arraigaron, lo acusaron públicamente por acopio de armas, lo trasladaron a la capital del país, lo regresaron al estado de Baja California para ingresarlo a una penitenciaría de mediana seguridad en Tecate, lo liberaron –sólo para volver a ser detenido (si bien ahora por autoridades estatales) acusado de estar involucrado en el asesinato de una joven (a quien relacionaron con otro de sus hijos)–, y, por último, lo liberaron. Fueron diez días de una telenovela que todo el país, pero principalmente toda la ciudad, estuvo siguiendo en medio de desinformaciones, inconsistencias y demasiadas especulaciones. Unos salieron a las calles a manifestarse a favor y a juntar firmas de apoyo. Otros clamaron justicia pidiendo, mediante columnas periodísticas, conservar preso al afamado. Otros más nos quedamos observando.
Ése es el héroe del futbol tijuanense. El admirado, seguido e idolatrado héroe que los fieles defienden a ultranza, fieles que muchos acusan de acarreados y desmemoriados, porque ¿cómo escudar a alguien con semejantes antecedentes, un arquetipo de mafioso, de típico villano opulento y cínico? Tengo algunas conjeturas (que marginan a quienes se solidarizan por tener un interés político, o sea, todos los priistas y aspirantes a priistas): el Grupo Caliente, firma de la familia Hank Rhon, es una empresa generadora de 7 mil 500 empleos en la entidad y sostiene vínculos con otras compañías, extendiendo sus lazos comerciales a numerosos sectores. Eso por un lado (es lo obvio, lo directo); por el otro, su esposa, María Elvia Amaya, creó la Fundación Por Ayudar A.C. justo después de desempeñarse al frente del sistema municipal para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) cuando fue primera dama. La Fundación, sin un perfil en particular, brinda apoyos a organismos que atienden a mujeres víctimas de violencia, adolescentes embarazadas, adultos mayores, migrantes y enfermos (durante una temporada los aficionados al Club Tijuana podían adquirir entradas a los juegos intercambiando en la fundación “un kilo de ayuda”). Ahora bien, el Grupo Caliente realiza anualmente festejos populares (como el festival del Día de los Reyes Magos, que ofrece desde hace 25 eneros juguetes a los niños tijuanenses, logrando una convocatoria que supera los 10 mil asistentes), que se han vuelto tradicionales y en los que miles de personas, en su mayoría de escasos recursos, participan para ganarse un obsequio mediante rifas. Y, finalmente, está el bloque de los aficionados de Los Xolos que, sin titubear, sale a la defensa de Jorge Hank (que sale y salió cuando ocurrió la detención más reciente) porque son éstos quienes –además de un alto nivel de gratitud futbolera por el simple hecho de crear un club tijuanense– manifiestan la euforia más joven y desbordada hacia el empresario tras colocar en los encabezados de toda publicación deportiva una frase de ensueño: “Tijuana campeón”.
El rasgo de juventud juega indudablemente un rol importante en este apoyo que parece ciego: hablan los intelectuales y analistas políticos de las barbaridades ocurridas en México durante 70 años de priismo (épocas que los de 30 años o menos no vivieron a conciencia), mientras que en Baja California desde hace 22 años no se conoce otro régimen político más que el de la derecha panista. Veintidós años durante los cuales toda disconformidad social (respecto a la seguridad, el desarrollo económico, las vialidades, la educación, los servicios de salud, los impuestos) tienen el color blanquiazul del PAN, y ante ello el PRI no parece tan mala opción (tomando en cuenta que en el estado la izquierda no figura como verdadera fuerza electoral). ¿Quiénes que no sean afiliados al PRI simpatizan, pues, con Jorge Hank? Al menos 7 mil 500 trabajadores del Grupo Caliente, empresas socias de esta firma, personas asistidas por la fundación de María Elvia Amaya, familias que se benefician con los festivales anuales, seguidores de Los Xolos (por supuesto, no todo el que es seguidor del club se convierte en apoyo de Hank), y jóvenes pertenecientes a una generación que ya no creció con el estigma directo que provocaron los gobiernos priistas.
Para muchos es incomprensible que haya quienes, al verlo como un héroe o antihéroe, defiendan a Jorge Hank (“defender” es sólo en la discusión; Hank ha dejado claro que tiene los medios para defenderse por sí mismo). Muchos no conciben que exista los que argumenten a su favor, a pesar de la larga lista de acusaciones delictivas y desafortunados protagonismos. Y son ellos quienes piden memoria a jóvenes que no saben ni siquiera quién fue “El Gato” Félix ni han visto al PRI como gobierno (porque nacieron o eran niños durante los años ochenta, o porque emigraron a Tijuana en los últimos 30 años, o porque su criterio se los dicta el futbol, o porque sencillamente no se informan, o por todo lo anterior junto); piden sensatez a hombres y mujeres cuya referencia de la familia Hank es contemporánea y es positiva. Cualquiera es libre de suponer que la estrategia ha sido comprar afectos.
“Tijuana campeón” resuena todavía y para un buen número de personas es lo único que importa. Con el ascenso, hoteleros, restauranteros y comerciantes de todo giro sueñan con la tan esperada recuperación económica, porque el pronóstico es que siga el estadio lleno no sólo por tijuanenses sino por turistas de los Estados Unidos y del interior del país (el estadio, por cierto, sigue creciendo). Pero con el ascenso viene otro grupo, los políticos, que también finca sus esperanzas en el equipo como el as bajo la manga que habrá de atraer votos al PRI en las siguientes elecciones gubernamentales de 2013. Y Hank Rhon no descarta volver a contender, ya lo dijo.
Las pasiones deportivas, políticopartidistas y/o socioeconómicas se encienden. Pasan los autos con nuevecitos engomados del Club Xoloitzcuintles (enormes engomados orgullosos en los vidrios posteriores), aumenta el número de vendedores en los cruceros comerciando playeras rojinegras, cambian los perfiles en las redes sociales para anunciar con logos o frases que “yo sí le voy a Los Xolos”. Se viene la Primera División. En esta ciudad, que concentra gente de todas las otras ciudades del país, incontables aficionados renunciaron a los clubes que heredaron de sus padres o de sus lugares de origen (muchas veces lugares donde nacieron y que nunca han conocido). Muchos, el 21 de mayo, decididamente abandonaron a sus Chivas, a sus Águilas, a sus Máquinas Celestes, a sus Tuzos, a sus Monarcas, a sus Pumas, a sus Rayados… porque en Tijuana ya hay lo propio: Los Xolos, club que –como la ciudad misma– avanza enmarcado por la controversia y acosado por oscuras sombras. Tal vez no podía ser de otra manera.
Inicia temporada de “La Luna te lo dirá”, una obra para recuperar la imaginación con una historia basada en las canciones de Francisco Gabilondo Soler.
por Melina Amao Ceniceros notas.tijuana@gmail.com Publicada en La Guía Tijuana: AQUÍ
De entrada la mezcla suena intrigante: las canciones de Cri-Cri; un elenco de actores, cantantes y bailarines totalmente tijuanense; la dirección escénica de Juan Martín Solís y la musical de Eduardo García Barrios, director de la Orquesta de Baja California. Se trata de la obra La luna te lo dirá, que se desarrolla sobre composiciones de Francisco Gabilondo Soler -o sea Cri-Cri- y conjunta, además de las disciplinas mencionadas, música en vivo, humor y remembranzas infantiles.
Este espectáculo persigue al menos tres objetivos, platicó el director Juan Martín Solís. Por un lado busca recuperar la música de Cri-Cri y mostrar su vigencia con un enfoque renovado en un montaje multidisciplinario; por otro, brindar una plataforma para artistas locales de talento nacional e internacional. Pero además esta obra ofrece a los espectadores una alternativa de divertimento y hasta de nostalgia, al desarrollarse sobre canciones que para muchas generaciones fueron de gran significado.
“Lo que vamos a ver es un equipo interdisciplinario que va pasando de un lenguaje a otro, espero que con una facilidad, que el público no identifique si son actores, cantantes o bailarines sino que tenga esta integración, ver que todo mundo va jugando en construir una historia que inventamos para poder engarzar todo este material musical tan diverso creado por una fantasía”, dijo Juan Martín Solís.
Dicho equipo lo conforman los cantantes Hernán del Riego, Zully Martínez, Gabriela Bojórquez y Azzul Monráz (Madame Ur y Sus Hombres); Cairo Bermúdez, Adolfo Madera y Cristóbal Dearie en la parte actoral; la coreografía de la Compañía Péndulo Cero Danza Contemporánea; y en cuanto a la ejecución musical, un ensamble de la Orquesta de Baja California dirigido por García Barrios
“Básicamente lo que buscamos con este espectáculo es acercar a toda la familia -no solamente niños, sino jóvenes, adultos, viejos- a la música de Francisco Gabilondo Soler, porque las nuevas generaciones no la conocen tanto. Es una música que está perdiendo cierta presencia, estamos hablando de un compositor que tiene alcances mucho más amplios que sólo la franja de público infantil”, destacó el director.
“Creo que Gabilondo Soler, Agustín Lara, José Alfredo Jiménez, Álvaro Carrillo, son músicos que nos pertenecen. En realidad esa música pertenece a una nación porque pertenece a un sentir, nos pertenece a todos”, añadió. “Se trata de apropiarnos de ese bagaje musical que nos ha acompañado durante tantas generaciones y de decirle a las nuevas generaciones que esto existe, que sigue vigente y que se puede hacer de manera muy distinta”.
No es sólo para niños
Del Riego, quien en La luna te lo dirá da vida a “Wenceslao”, el velador de una finca en Veracruz que heredan dos jóvenes (Bermúdez y Madera/Dearie), coincide con el director en que la puesta en escena no se enfoca solamente a los niños como usualmente se piensa cuando participa las canciones de Gabilondo Soler.
“La maravilla de la música de Cri-Cri es que abarca muchos géneros, entonces realmente la disfrutamos”, señaló el artista. “La música de Cri-Cri sigue siendo muy gozosa, hay tangos, sones, marchas, boleros, huapangos; la diversidad de la música es muy atractiva y la historia que va hilando las distintas canciones, creo que es un acierto de Luis Martín Solís. Él ha propuesto una línea y en el devenir de los ensayos todos hemos contribuido de alguna manera, los de Péndulo Cero han sido un gran apoyo, se ha juntado un equipo muy propicio para trabajar”.
Lo mismo piensa Azzul Monraz, quien aseguró que todos los participantes han aprendido mucho de este proceso. “Péndulo Cero está en el apoyo coreográfico, pero también en el apoyo de ayudarnos a los actores y cantantes con nuestra presencia. La verdad es que se ha reunido un equipo súper interesante, fluido, donde todos venimos con disposición y donde todos hemos estado aprendiendo de todos”.
Recuperar la magia de imaginar
La trama de la obra camina hacia la misma dirección que los objetivos de la puesta en escena, pues los personajes avanzan rumbo a la recuperación de su patrimonio físico, pero ello les conduce a recuperar su propia capacidad de imaginar, a recuperar la magia de su mundo infantil abandonado al paso de los años como adultos.
Monraz, quien junto con Gabriela Bojórquez toma varios personajes a lo largo de la historia, destacó elementos de la obra que la harán entretenida tanto para chicos como para grandes.
“Se trata de unos hermanos que se reencuentran y a la vez se reencuentran con la magia de las cosas, porque si te estacionas en ‘soy el adulto formal’ le estás quitando a tu vida todos los sabores, todos los condimentos. Ellos entran en un proceso de reencuentro con toda esta experiencia, entran en esta cuestión de magia, de personajes míticos: duendes, brujas; de los miedos que uno tiene desde que es niño y cómo los enfrentas de adulto”, adelantó Monraz, quien para una de las escenas interpreta precisamente a una bruja.
“La obra tiene como un humor, un sarcasmo, experiencias de vida de los personajes con las que los adultos nos podemos identificar, es entretenido si vienes en un plan familiar y si vienes con tus amigos”, añadió la cantante.
Hernán del Riego destacó que el reencuentro con piezas clásicas en versiones nuevas trae también un reencuentro con el mundo infantil que aún vive dentro de todas las personas. “Esta obra al adulto le puede aportar recuperar canciones que siempre están dentro de uno: ‘El ropero’, ‘Di por qué’, ‘El ratón vaquero’… están tan adentro de uno como mexicano que es un placer poderlas oír no en el disco, no con la voz de Cri-Cri, sino con otras voces y música en vivo. Y la propuesta dramática va encaminada a ese sentido: a no perder el mundo infantil, no perder la capacidad de imaginar, de maravillarse, de jugar”, observó Del Riego.
Monraz alude justamente a eso, a que dejar de ser niño no significa abandonar la imaginación o el humor: “Tu mundo no deja de ser mágico: puedes tener imaginación y puedes jugar y puedes jugar a ser adulto y puedes ser un adulto con imaginación, y enfrentar todo lo de la vida con humor y relajarte”.
La luna te lo dirá es una posibilidad de memoria y entretenimiento, indicó Juan Martín Solís, una alternativa que en tiempos de crisis de seguridad y de altos índices de violencia contribuye al disfrute y la relajación. “En una etapa como la que estamos viviendo, no es que tratemos de evadir la realidad sino que también el goce y el disfrute es parte de esa misma realidad que olvidamos atender, creo que en este caso queremos que la gente se pase un buen rato en la sala”.
Corta temporada
Los personajes de la obra son los hermanos “Dolores” (interpretada por la actriz Cairo Bermúdez) y “Eduardo” (con Adolfo Madera y Cristóbal Dearie alternando funciones), que son quienes heredan la finca de su abuela, además de la “Notaria” (a cargo de la soprano Zully Martínez, de la Ópera Ambulante), el velador “Wenceslao” y los diversos personajes que trabajan Monraz y Bojórquez, así como el elenco de bailarines de Péndulo Cero.
La luna te lo dirá se estrena el Domingo 23 de Octubre en el teatro del Cecut, pero se mantendrá con algunas funciones en la ciudad durante una corta temporada. “Es un espectáculo grande, un espectáculo que involucra a mucha gente”, explicó el director, “entonces tiene que tener la mayor cantidad de público posible, esperemos que las funciones estén llenas; estamos haciendo un espectáculo con talento tijuanense”.
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Qué: La luna te lo dirá Dónde: Sala de Espectáculos del Cecut – Paseo de los Héroes y Mina, s/n, Zona Río Cuándo: Domingo 23 de Octubre, 6:00 p.m. (estreno); Domingo 30 de Octubre, 12:00 y 5:00 p.m.; Domingo 6 de Noviembre, 12:00 y 5:00 p.m. Cuánto: 150, 200 y 250 pesos (50% en descuentos autorizados).