sábado, 22 de mayo de 2010

Directivos deben cambiar estrategias de liderazgo


  • ‘El medio ambiente laboral ha cambiado’.
  • Errores de los directivos: la soberbia y rodearse de aduladores.
  • Al trabajador ya no se le debe supervisar.
por notas.tijuana@gmail.com
Tijuana.- Uno de los principales errores en los que incurren los directivos de empresas y organizaciones es rodearse de aduladores, tentación a la que el ego de los directores y gerentes sucumbe fácilmente, analizó el doctor en Ciencias Administrativas Mario De Marchis, quien añadió que los empleados deben fijar su autoestima en ocupaciones fuera del ámbito laboral ya que “no hay nada peor que valer menos que el puesto que uno ocupa”.
Autor del libro titulado ‘Yo, el director’, De Marchis observó que los directivos de corporaciones, empresas y organizaciones tienen mucha resistencia a cambiar sus estrategias, así sean éstas anacrónicas, y señaló que uno de los más fuertes problemas de los patrones es la desmesura y la soberbia, lo que les impide aprender de sus experiencias.
Experto en administración de empresas y en la sabiduría de los antiguos pensadores, Mario De Marchis subrayó que uno de los principales retos de los directores es “poder entender que el medio ambiente laboral ha cambiado”, de donde criticó aún se manejen esquemas motivados en tiempos de la revolución industrial.
“En la revolución industrial teníamos obreros a los cuales teníamos que mandar, controlar, supervisar, hoy en día trabajamos con trabajadores de conocimientos, tenemos que potenciar, crear una ambiente donde puedan ser productivos, donde ya no es útil supervisarlos y controlarlos como hacemos con un obrero, y sin embargo eso es muy complejo para una persona que tuvo éxito administrando la sociedad industrial”, explicó.
Con referencias aristotélicas y socráticas, De Marchis también citó a Maquiavelo al recordar que éste dedicó un capítulo de El Príncipe al tema de la adulación, mencionando cómo rehuir de los aduladores, pues éstos impiden el crecimiento del jefe, directivo o gobernante.
“Los directivos son muy débiles cuando nos enfrentamos con la adulación, creo que los aduladores son un peligro muy fuerte para todo directivo, es muy fuerte la tentación de rodearse de personas que nos alaban, que nos dicen que s
omos muy buenos, que nunca nos hacen ver nuestros errores, y además nuestro ego es muy susceptible a creer eso”, indicó.
El escritor agregó que un buen directivo debe reconocerse limitado y rodearse de personas mejores que él mismo, a fin de que puedan decirle sus errores y momentos de equivocación, y añadió que “ésa es la verdadera lealtad”.
Mario De Marchis, también académico, abundó en que un buen directivo debe tener prudencia, es decir, aquella habilidad para tomar la decisión correcta en el momento oportuno, la cual se desarrolla a través de la experiencia, y aclaró que ésta no equivale a los años acumulados al frente de una empresa, pues hay quienes tienen muchos años en el cargo pero nada de experiencia, pues no han aprendido a crecer.
“Ser un buen directivo es algo que se desarrolla a través del tiempo, aprendiendo a reflexionar y aprendiendo en su trabajo de los errores que comete para no vo
lverlos a cometer, y poder así desarrollar una base de conocimiento y poder motivar a las personas para poder ser unos colaboradores eficaces”, expuso.
El especialista destacó otro fenómeno de las empresas al que denominó “Síndrome Porfirio Díaz”, y que consiste en carecer de la capacidad para retirarse del cargo en el momento adecuado.
“Eso pasa frecuentemente en el ámbito empresarial, es muy difícil para una persona darse cuenta que ya su tiempo terminó, ahora lo que tiene que hacer el directivo es preparar personas para que ocupen su lugar y dejar su puesto a otros, ésa es una habilidad muy importante que debemos empezar a desarrollar muchos años antes de nuestro retiro”, comentó.
Mario De Marchis explicó que en la actualidad mucha gente fija su autoestima a partir del puesto que ocupa en el ámbito laboral, y por esto hizo hincapié en la necesidad de centrar la estima personal en esferas fuera de la relación de trabajo.
“Debemos de buscar que nuestro autoestima crezca en otras ocupaciones que no sean en el trabajo, hay mucha gente que su autoestima nada más la obtiene del puesto que ocupa, lamentablemente –y lo decía Aristóteles– no hay nada peor que valer menos que el puesto que uno ocupa”.
El libro ‘Yo, el director’ [Editorial Océano] analiza los desafíos del liderazgo en la sociedad contemporánea, y puede encontrarse en las principales librerías de México.