sábado, 22 de enero de 2011

No hubo chanchullo, asegura Norzagaray

por Melina Amao Ceniceros
notas.tijuana@gmail.com
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En esta ocasión fueron cinco tijuanenses, un ensenadense y un cachanilla quienes resultaron ganadores de los Premios Estatales de Literatura 2010 que otorga el ICBC, dependencia estatal presidida por Ángel Norzagaray Norzagaray, quien en la ceremonia de premiación aseguró que no hay trucos ni sobornos en dicha convocatoria, y calificó tales sospechas como "argumento de resentidos".

Participaron 107 trabajos en las distintas categorías, de donde el jurado dictaminó que los merecedores del premio son Heriberto Yépez en poesía, Jorge Luis Postlethwaite en cuento, Salvador Vizcarra Schumm en novela, Daniel Salinas Basave en ensayo, Julio Jáuregui Arce en dramaturgia, Rafa Saavedra en periodismo cultural y Julio César Pérez Cruz en cuento infantil. La categoría de dramaturgia para niños fue declarada desierta.

El jurado estuvo integrado por Ernesto Lumbreras, José Vicente Anaya y Maricela Guerrero para la categoría de poesía; Eduardo Antonio Parra, Mauricio Bares e Iris García Cuevas en cuento; Cristina Rivera Garza, Hernán Lara Zavala y Federico Vite en novela; Felipe Garrido, David Martín del Campo y Antonio Ramos Revillas para ensayo; Sergio Galindo, David Olguín y Lucía Leonor Enríquez en dramaturgia; Armando Ponce, Juan Manuel Servín y Vicente Alfonso para periodismo cultural; Vivian Mansour y Elisa Corona Aguilar en cuento infantil; y Bertha Hiriart, Elena Guiochins y Denisse Zúñiga en dramaturgia para niños.

Los premiados se hicieron acreedores a un cheque por 25 mil pesos y la próxima publicación de su obra.

El titular del ICBC, quien años antes de ser funcionario obtuvo Premio Estatal de Literatura como dramaturgo, precisó que "no hay truco" a la hora de elegir ganadores, dado que los concursantes se inscriben bajo pseudónimo, de tal manera que "uno se entera quien ganó cuando abre la plica".

Subrayó: "tenemos un jurado que no está sujeto a sobornos y sobornar a alguien por 25 mil pesos como que... habría mejor que ver subir el monto"; e insinuó que son los perdedores quienes corren el rumor de corruptelas en estas premiaciones debido que su derrota los vuelve resentidos, sin embargo exhortó a los bajacalifornianos a concursar.

Ángel Norzagaray aprovechó la oportunidad para anunciar labores del ICBC en materia de promoción de la lectura y adelantó que el 1ro de marzo podrían llevar a cabo un evento con la participación de Nortec.

Reducido espacio para el periodismo cultural: Rafa Saavedra

por Melina Amao Ceniceros
notas.tijuana@gmail.com
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El escritor Rafa Saavedra obtuvo el Premio Estatal de Literatura en la categoría de periodismo cultural con un libro que reúne crónicas, ensayos y conversaciones que han sido publicadas en revistas nacionales más no en locales, lo que atribuye a la falta de espacios en Tijuana para desarrollar un periodismo cultural al margen de intereses publicitarios y temas faranduleros.

"Los espacios para la cultura son muy reducidos y generalmente tienen que ver con espectáculos o con una reseña de los eventos, no hay oportunidad para que te extiendas y hagas estos textos y entrevistas que aborden el acontecer artístico cultural de la ciudad de otra forma, más allá de la simple reseña".

Sólo uno de esos trabajos apareció en una publicación local, pero fue después de haberse publicado en el suplemento cultural del diario de circulación nacional Milenio.

Es por esto que Rafa reunió una serie de textos a través de los cuales muestra un panorama del movimiento cultural fronterizo, donde incluye conversaciones con Julieta Venegas y Pepe Mogt (Fussible del colectivo Nortec), intervenciones ensayísticas con Heriberto Yépez y acercamientos a creadores gráficos como Acamonchi. El libro se titula Border Pop: texturas, interferencias y diálogos.

"En mi blog inicié una serie de conversaciones que eran Crossfader Interview, entrevistas con gente que además de ser artistas muy reconocidos o emergentes son muy amigos míos, son diálogos íntimos y muy precisos sobre su quehacer artístico, no les pregunto las cosas ya dichas, sino historias compartidas, que a partir de esta familiaridad me permiten pero que el público lector puede acceder a eso".

Asimismo, Rafa Saavedra utiliza la crónica en este material para mostrar los procesos culturales de la ciudad, tocando aspectos como la noche, la violencia y el sentir social con esa visión de resistencia para lograr una vida pública a pesar de los claroscuros que enfrenta Tijuana, temas que raramente se leen en las publicaciones locales.

"Me causa cierto malestar que los espacios en lo local sean tan reducidos y aparte con otros intereses... A mí me interesa mostrar qué hay sin ningún afán de proteger nada ni publicitar nada, se puede tomar de esa manera pero para mí va mucho más allá".

La publicación de Border Pop: texturas, interferencias y diálogos se estima estará lista para la próxima Feria del Libro de Tijuana.

viernes, 21 de enero de 2011

Funciones y funcionarios culturales


por Melina Amao Ceniceros
notas.tijuana@gmail.com
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La administración municipal entrante cuenta en sus áreas de cultura con nuevos y no tan nuevos funcionarios, pues algunos han sido recientemente nombrados para asumir coordinaciones, como Eduardo Cruz Martínez al frente de Casa de la Cultura El Pípila, mientras que otros han sido ratificados, como Carmen García Montaño en la Casa de la Cultura de Tijuana, colonia Altamira.

Y la encargada de estos nombramientos y ratificaciones es la titular del Instituto Municipal de Arte y Cultura, Elsa Arnaiz, quien asume este cargo por segunda ocasión, ya que al inicio de la administración hankista se le nombró directora del IMAC, pero al poco tiempo fue destituida quedando en su lugar Alejandro Rodríguez Ruiz-Velasco, entonces subdirector de la dependencia.

Dado que la administración se encuentra en su fase inicial, aún no se han dado a conocer las partidas presupuestales para el rubro cultural ni el proyecto que habrá de desplegarse durante el trienio en materia de cultura; mas a finales de este mes realizarán mesas temáticas mediante foros abiertos a la ciudadanía para definir cuál habrá de ser el Plan de Desarrollo de Cultura Municipal.

Por lo pronto, el IMAC prepara tres reaperturas de espacios públicos que durante meses estuvieron cerrados por trabajos de rehabilitación, los cuales iniciaron en la pasada administración pero con un presupuesto federal gestionado por el diputado Gastón Luken, ascendiendo la cifra cerca de los 13 millones de pesos. Dicha cantidad fue destinada para equipar, modernizar, remodelar y reparar tres áreas: la Casa de la Cultura El Pípila, Archivo Histórico de Tijuana, y el teatro y fachada de la Casa de la Cultura de Tijuana.


Reaperturas

El primero de estos espacios en reabrir sus puertas es el Archivo Histórico de Tijuana, coordinado por el historiador José Gabriel Rivera Delgado, también ratificado. Ubicado en el Antiguo Palacio Municipal (ya no se llama Palacio de la Cultura), el Archivo Histórico estuvo cerrado por remodelación desde el 5 de octubre del 2010 y este viernes 21 volverá a brindar el servicio en instalaciones que permitirán, entre otras cosas, preservar el acervo documental y gráfico. La inversión aproximada fue de 3.5 millones de pesos.

Tras 9 años de haber sido fundado, el Archivo Histórico cuenta por primera vez con instalaciones adecuadas para que los usuarios puedan adentrarse a la historia de Tijuana, ya que resguarda una amplia cantidad de información sobre la ciudad mediante libros, periódicos, revistas, fotografías y videos.

Para dar una idea del acervo basta decir que el Archivo alberga 14 mil 434 imágenes fotográficas, casi todos los ejemplares de El Heraldo de Baja California (1941-2000), los del semanario Zeta desde 1980, y los de otros tres diarios locales (El Mexicano, Frontera y El Sol de Tijuana) desde 1999. La reinauguración es este viernes a las 5:00 pm con una ceremonia donde estará presente el alcalde.

La siguiente reapertura es la Casa de la Cultura El Pípila, ubicada en la zona oriente. A este inmueble, que inició como un centro comunitario, se le rehabilitaron pisos, paredes y techos, explicó su coordinador, Eduardo Cruz Martínez.

Aunque ya es nombrada Casa de la Cultura, este espacio no se aboca únicamente a las artes (como otras casa de la cultura), sino que ofrece talleres que contribuyan a los ingresos de los colonos. Ejemplo de esto son los talleres de confección de piñatas, uñas postizas, trabajos manuales. Pero también se imparten clases de música, artes plásticas, fotografía y danzas. La reapertura será el martes 25 a las 12:00 pm en Calle 10, esquina con Sinaloa y Artículo 123, colonia El Pípila. Teléfono 629.42.64.

Finalmente, el miércoles 26 el Teatro de la Casa de la Cultura de Tijuana volverá a sus funciones después de una serie de trabajos de rehabilitación y equipamiento, resultado de un presupuesto de 3.5 millones de pesos. Con dicho monto se instalaron 410 butacas, nuevos sistemas de audio e iluminación, telones y cicloramas; y además alcanzó para rehabilitar parte de la fachada con una nueva cornisa y algunas ventanas.

El teatro, como patrimonio de la ciudad, cuenta con tres modalidades para su uso: renta (que consta de dos tarifas), sistema 70-30 (para grupos locales donde el 70% de los ingresos es para el artista y el 30 para el IMAC) y préstamo (que se estipula para asociaciones civiles, escuelas y grupos independientes que realicen actividades sin fines de lucro).

La ceremonia de reapertura iniciará a las 5:00 pm con un programa artístico que incluye la participación de los músicos Jorge Peña y Gibrán Resendez, y la Compañía de Danza Lux Boreal.

jueves, 13 de enero de 2011

Taxi, burra o calafia. Video-crónica del transporte público de Tijuana



Taxi, burra o calafia… no hay más

por Melina Amao Ceniceros
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Crónica en Distintas Latitudes: AQUÍ

Me dirijo a la esquina de mi casa con la intención de viajar al Centro. Deduzco, por mis opciones de transporte público, que vivo en zona privilegiada, pues no soy ajena a la falta de este servicio en colonias alejadas de los desarrollos industriales, comerciales.

Camino media cuadra. Taxistas anuncian a claxonazos su disponibilidad. Rechazo los ofrecimientos porque prefiero la burra (autobús), de tarifa costosa comparada con otras ciudades (8.50 pesos = 0.69 dólar), pero aquí lo más accesible (las rutas de taxi menos caras cuestan 11.50 pesos = 0.92 dólar). Además la burra llega al Palacio Municipal, garita fronteriza, Hospital General, aeropuerto, central camionera.

Pago al subir. Recibo mi boleto/seguro de viaje. En el trayecto observo el bordo, sus custodios en carro o helicóptero e incluso -si no hay bruma- veo nítidamente el otro lado. Dentro del camión, me detengo con las uñas para evitar caerme (hay choferes que se desbocan en las pendientes) y leo en las paredes mis obligaciones como usuaria: no ensuciar, pedir mi parada con tiempo, bajar por la puerta trasera. Con suerte presenciaré algún show musical, circense o faquir. Eso sí: lo infalible es la estación radiofónica grupera (con sus infames locutores) y algunas pasajeras haciendo la mímica del canto.

Aparte de burras y taxis, en Tijuana hay calafias. Éstos son microbuses, identificados como calafias porque así se llamó la primera compañía concesionada con ese tipo de unidades (mera cuestión de usos y costumbres). La empresa ahora se llama Calfia, cosa que no importa a los usuarios: perduró el nombre original, el cual envuelve cierto romanticismo pues hace alusión a la reina Calafia (leyenda sobre el origen de las Californias). Sin embargo -hay que decirlo- las calafias sólo tienen bello el apodo: son unidades viejísimas, incómodas, lentas, inseguras, que sus choferes atiborran de pasajeros como si se tratara de un acto de prestidigitación. Por otro lado, son las únicas que llegan a las lejanas colonias de la Zona Este (tras negociaciones entre ayuntamientos y líderes transportistas).

El transporte público aquí atiende una población que -según el censo INEGI 2010- anda por el millón y medio de habitantes (1,559,714), aunque este dato resulta impreciso porque no contabilizan población flotante (algo serio en las fronteras). Existen 107 rutas de transporte masivo y 147 de taxis, éstas dentro de un parque vehicular de 7 mil 449 unidades de sitio, libres y con itinerario. Mas no es secreto que circulan taxis clonados, cuya cantidad es incierta.

Al margen de irregularidades, la queja principal es lo alto de las tarifas, que elevan al aumentar los combustibles. Y promesas sobran: este 5 de enero anunciaron (nuevamente) un Plan de Reordenamiento del Transporte Público para brindar un servicio “ágil, moderno, barato y de mejor calidad”. Todos identifican el problema, sólo que en una ciudad tan desordenada, sin posibilidades subterráneas dada la topografía (fallas geológicas) y cara, cuesta vislumbrar una pronta mejoría.

Por fortuna la inseguridad no ha permeado al transporte público, pero qué robo se siente al pagar.

Bríos combativos en Tijuana


por Melina Amao Ceniceros
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Crónica en Distintas Latitudes: AQUÍ

Avanza tranquila la movilización hacia Centro de Gobierno. Luce pequeña comparada con las marchas que llegan por televisión al conocimiento fronterizo desde la capital del país. Son apenas unas 70 personas, habitantes de las colonias Cumbres II y Terrazas del Valle, ambas relativamente nuevas, penosamente marginadas, tristemente agredidas (por la ignorancia, el crimen, el abandono). Van guiados por unas banderas rojas que exhiben las siluetas amarillas de una hoz y un mazo entrecruzadas en una equis. Faltan tres días para conmemorar la revolución mexicana, cien años de su inicio.

El joven Ehécatl es líder del grupo y es discursivo, sin duda panfletario. Argumenta su lucha con teorías socialistas europeas de antaño, y aún así suena extrañamente vigente. Pertenece al Frente Popular Socialista, a la Unión de Jóvenes Revolucionarios de México y al Partido Comunista de México Marxista-Leninista (el cual no tiene registro electoral, así que no contiende en las urnas por llegar a ser gobierno).

En Tijuana casi no se escucha de ellos, en general no hay mucha noción de los movimientos y grupos de izquierda, sean partidistas o radicales. Y eso que Baja California ha marcado importantes avances democráticos hacia el resto del país: en 1983 la primera alcaldía ganada por un partido distinto al PRI la obtuvo el puerto de Ensenada con el Partido Socialista de los Trabajadores (PST); y en 1989 el estado volvió a hacer historia con la primer gubernatura arrebatada al régimen priísta, esta vez por la derecha con el Partido Acción Nacional (que desde ese año ha conservado el poder en el estado).

Quienes caminan de Palacio Municipal a Palacio Estatal son mujeres en su mayoría, jóvenes y adultas, algunas con sus niños. Van con buena actitud, no gritan ni se les ve iracundas, más bien marchan risueñas: han salido de la rutina doméstica para pedir a las autoridades (exigir, dice Ehécatl) servicios de agua, luz, pavimentación; becas escolares y despensas.


El grupo va detrás de dos muchachos que sostienen gráficos con la cara de cuatro bigotudos, desconocidos para muchos: Lenin, Marx, Engels y Stalin. Con altavoz o sin él los activistas gritan consignas que corean los colonos. Las vociferaciones “¡El pueblo callado jamás será escuchado!” y “¡No que no, sí que sí, ya volvimos a salir!” hacen la música del trayecto. Mas el ingreso al inmueble gubernamental se da discreto, tanto que al ver las banderas rojas un vendedor de boletos para el sorteo anual que organiza la Universidad Autónoma de Baja California sugiere a los manifestantes “Griten. Si no ¿cómo quieren que los escuchen?”. No se perciben hostilidades.

Ya en la placita central, rodeados por las dependencias estatales y ante la mirada morbosa de algunos burócratas, los gritos cambian a “¡Gobierno inconsciente, escucha al contingente!” y “¡Solución, solución a nuestra petición!”, sin olvidar el clásico “¡El pueblo unido jamás será vencido!”, cántico al que incluso se suma un señor que se encuentra en el lugar haciendo un trámite. Por un minuto se rebela (y se revela) para enseguida, lleno de documentos bajo el brazo, volver a su fila en Recaudación.

Uno de los manifestantes sube a las oficinas de la Secretaría de Desarrollo Social con una comitiva a exponer sus exigencias, al tiempo en que los más jóvenes (entre estudiantes y trabajadores de la universidad) colocan mantas en los balcones. Silenciosa escena. Luego baja el enviado especial para informar de las negociaciones con un “Compañeros: ya entró la comitiva, parece que esto va a ser ágil, parece que hay disposición”. Los ha recibido el funcionario encargado y no queda más que esperar. Sorprende la pronto atención, hay manifestantes a los que les niegan el acceso.


Ahí mismo le han cerrado la puerta en la cara a los antorchistas (que pelean por sus terrenos) y a la asociación contra la impunidad (que lucha por encontrar a sus desaparecidos y castigar a los que violan los derechos humanos de sus presos). A diferencia de los colonos, estos incómodos son un poco más sonoros, tienen rabia y dolor. Aunque comúnmente las movilizaciones en Tijuana (mientras no sean de los transportistas) no detienen el tráfico, y cuando lo han hecho se ganan el alarido intolerante de “¡pónganse a trabajar!”. Las causas de unos no son las causas de todos, situación que los de espíritu subversivo atribuyen a un triunfo neoliberal bajo conceptos como divisionismo, enajenación, consumismo, apatía, competencia, individualismo… es la famosa Ley de Herodes fortalecida por la proximidad con los Estados Unidos.

Todo transcurre tranquilo. En realidad la manifestación es bastante civilizada: sin confrontaciones, sin enojos, sin caos. Los colonos argüendean, emiten algunas risitas tímidas a la hora de hacer eco a las consignas, juegan con sus hijos (que se sienten de paseo). No son acarreados porque tienen demandas reales, sólo que van sin broncas. Se puede ser de abajo sin ser desgraciado. Ninguno teoriza como los líderes acerca del capitalismo enemigo, pero saben de las facultades del gobierno para resolver sus necesidades.


Termina la movilización y la ciudad intacta. Los colonos se reúnen para determinar si lo concedido por las autoridades es suficiente. El FPR planea continuar de vigía para volver a las calles cuando otra colonia o escuela requiera ser escuchada. Y el resto de la población sigue en su trabajo, en sus aulas, de compras o perdiendo horas vitales de su día en las líneas de cruce fronterizo.

Acaso algún reportero despistado o con bríos libertarios, tras atestiguar el gesto combativo, tratará de mostrar en una nota que en esa esquina de México (la última del tercermundismo latinoamericano y creciente empleadora de mano de obra maquiladora de toda la república) también existen estos grupos; sin negar todo lo otro que la ha popularizado: migración ilegal, narcotúneles, decomisos, ejecuciones, balaceras, farmacias, burros/cebra, Los Tucanes de Tijuana, Julieta Venegas y –como dice Manu Chao– tequila, sexo y marihuana.

Reconstructor reconstruido


por Melina Amao Ceniceros
notas.tijuana@gmail.com
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Imagina quedar 4 días aplastado entre escombros bajo un edificio. Imagina que los rescatistas proponen amputarte un brazo pero tu familia lucha por salvarte completo. Imagina que en la recuperación pierdes los dedos de tu mano. Pero imagina además que un médico pionero te regresa los sueños de continuar ejerciendo tu profesión mediante un trasplante nunca antes visto. Éste es el testimonio del doctor Francisco Bucio.

“Soy cirujano plástico y reconstructor certificado, trabajo en Tijuana desde hace 20 años, me dedico a la cirugía plástica estética y tratamientos con láser cosméticos. Soy chilango, estudié medicina en la UNAM y la especialidad la hice en el Hospital General de México”.

¿Qué hacía en 1985?
“Tenía 27 años y era residente de cirugía plástica, estaba terminando el primer año. Operaba labios hendidos, quemados, manos... pura cirugía reconstructiva”.

¿Cómo vivió el terremoto del 19 de septiembre?
“Ese día estaba de guardia, medio dormido a veces. Salí para bañarme a mi cuarto y ahí estaba enfermo mi mejor amigo. Me metí a bañar, salí, él se bañó, salió, se puso a arreglarse y le dije ‘te espero en el restaurante’. Eran 8 pisos, estábamos en el 4to. Yo estaba en la puerta listo para salir, mi amigo en la puerta del baño. De repente empezó a temblar. Estábamos oyendo un disco de Dire Straits, la canción Money for Nothing. Empezó a saltar el disco y dije ¡chin!, era nuestro tesoro la música. Me regresé para que no fuera a caer la tornamesa, levanté mi mano derecha, detuve el aparato, mi amigo se fue para la puerta adonde yo estaba, nos quedamos viéndonos y el edificio hizo ¡prrracs! se torció y ¡rájatelas! para abajo, ése fue el último momento en que lo vi. De ahí se vinieron todos los pisos ¡pah pah pah pah pah! No se puede describir porque imagínate el ruido que hace esa cosa: vidrios, camas, todo, es como una bomba”.

¿Qué pasó cuando cayó el edificio?
“Estaba completamente oscuro. Quedé de cuclillas en posición fetal, los plafones encima de mí y el techo de arriba me enterró la mano al piso. Entre el susto y todo traté de sacar la mano y no salía, pensé que iba a perder el brazo y ahí vino la desesperación: ése era el fin de la carrera de cirujano plástico. En ese momento dices ‘pues ya valió esto’, pero al rato lo que te preocupa es sobrevivir”.

¿Cuánto tiempo estuvo así?
“Fueron 4 días atrapado. Oía gente pidiendo auxilio y no quería preguntarles cómo se llamaban porque sentía que se estaban muriendo, no quería saber quiénes eran. Y nunca supe, se dejaron de oír al pasar las horas… Busqué cómo comunicarme pero no podía gritar: tenía polvo en todas partes, la cara completamente abierta hasta el hueso del pómulo”.

¿Qué pensaba?
“Te preguntas ¿qué pasó? Imaginas que toda la ciudad se cayó, piensas ¿quién me va a buscar si se cayó todo? ¿cómo está mi familia? Así fueron pasando las horas. Cuando se vino el otro temblor pensé que lo que faltaba del edificio se iba a caer, quité la cabeza que sentía que se me iba a aplastar más, esperé y no pasó nada. Al tercer día empecé a quedarme dormido y tener muchas pesadillas. Imaginaba que era un feto buscando una salida, me arrastraba en mis sueños, me volteaba, trataba de salir al revés y no salía. Soñaba que estaba en un río sin agua, tenía mucha sed, oía las palas y me imaginaba que eran remos en un río seco. Una vez soñé que era un personaje de Memín Pinguín en problemas. La última parte que me acuerdo es que era un tiburón revolcándome en una red y de repente oí que alguien me dijo ‘Francisco’. Era mi hermano Rodolfo. La voz me dijo ‘¿Francisco qué?’ y yo ‘Francisco Bucio’ y de ahí oí el griterío”.

¿Cómo lo sacaron?
“Estuvieron desde el primer momento quitando escombros. Al tercer día habían puesto ultrasonidos y vieron que había alguien vivo. Al día siguiente volvieron y nadie me encontró, ni los perros ni nadie, pero sí mi hermano y mi papá que nunca dejaron de buscar. Los franceses dijeron ‘vamos a cortarle el brazo para sacarlo’ porque varios amigos se habían muerto prácticamente cuando los estaban rescatando. Querían amputar y sacarme pero mis hermanos los detuvieron. Ellos fueron los que salvaron lo que me quedaba de la mano porque perdí 4 dedos”.

¿Y la reconstrucción?
“Fui perdiendo los dedos que estaban necrosados, ya sabía que eso iba a pasar. Me operaron hasta que salvaron gran parte de lo que era la mano. Me pusieron piel del estómago… Unos amigos conocían al doctor Harry Buncke, considerado el padre de la microcirugía. Él estaba en San Francisco. Inventó el trasplante de dedos en changos, desarrolló las agujas y las técnicas. Para mí es lo máximo, como mi segundo papá porque me recibió, nunca me cobró un quinto, son operaciones que cuestan cientos de miles de dólares. Me operaron como cinco veces. Me pasó 2 dedos de los pies a la mano”.

¿Cómo fue eso?
“Me injertaron el segundo dedo de cada pie. Perdí parte del músculo del pulgar y me pasó un tendón para que siguiera teniendo manejo”.

¿Y volvió como cirujano?
“Nadie creía la verdad que iba a poder, me veían como perdido. El doctor Buncke fue el que creyó en mí. Diseñó la cirugía para que tuviera yo la pinza fina, para agarrar instrumentos. La hizo tan bien que empecé a hacer microcirugías. Cuando regresé la gente tenía dudas y eso me hizo perfeccionista, como que estaban esperando que fallara y no me permití nunca fallar, hasta la fecha ha sido mi mantra. Fue un reto muy grande, esto no se había hecho nunca: no existe ningún cirujano en el mundo que opere con las patas como yo”.

Su entereza mental, Francisco la atribuye al apoyo familiar, saber que durante los días que estuvo enterrado sus padres y hermanos nunca dejaron de buscarlo; y aunque no se afectó por la devastación de la ciudad, sí lamentó la muerte de sus amigos: tan solo en su edificio murieron 48 médicos. Hoy es esposo, padre y cirujano exitoso, y además comparte su historia (desde Miami) en entrevistas con Don Francisco, Cristina y Enrique Gratas. Y su mensaje es claro: “Lo difícil no es sobrevivir sino salir adelante”.

viernes, 7 de enero de 2011

Fraudes (y terrorismos) telefónicos


por Melina Amao Ceniceros
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Que mi primo Paco tuvo un accidente en Tijuana y que le llama mi abuelita a Los Ángeles para pedirle 500 dólares porque del carro contra el que impactó salió expulsada una niña por el parabrisas, y cuesta trasladarla a un hospital. Que el suegro de una amiga tuvo un percance vehicular en San Diego y le llama a su nuera en Tijuana para pedirle prestados 200 dólares a fin de cubrir los servicios de grúa. Que mi cuñada se ganó un carro y para hacérselo llegar primero tiene que enviar cientos de pesos en saldo vía teléfono celular. Que mi vecina debe depositar miles de dólares a una cuenta bancaria si quiere volver a ver viva a una de sus hijas, amenaza un gritón por teléfono. Son al menos cuatro ejemplos de fraudes telefónicos, de los cuales algunos rayan en el terrorismo.

De los casos mencionados, todos (quienes contestaron la llamada) se la creyeron, pero sólo dos descubrieron la estafa antes de entregar el dinero, dos (no necesariamente los mismos) denunciaron a la policía el fraude o intento de fraude, y uno amenazó al amenazador antes de colgarle.

El más convencional de los timos es el del ganador vía teléfono celular y por más increíble que parezca muchos siguen cayendo. Les dicen que ganaron un auto del año, y que antes de obtenerlo deben adquirir no sé cuántas tarjetas de saldo para finalmente enviar las claves a un número telefónico. Es cruel porque el ingenuo es tan ingenuo que cree en verdad haber ganado un carro, cuando la realidad es que terminará más pobre.

Pero las otras formas de fraude pueden llegar a ser actos de terrorismo. La del supuesto pariente con el percance vehicular si bien no genera terror sí inquieta al que recibe la llamada. La del supuesto familiar accidentado y además responsable de la salud de un menor llega a consternar a varios miembros de una familia: se preguntan por el accidentado, las víctimas, los hechos, los costos (económicos, legales). Y sin duda el más terrorífico de los fraudes (que también parece extorsión por la intimidación) es el que hace creer a un padre/madre que su hijo/hija está secuestrado y será asesinado a menos que entregue fuertes cantidades de dinero.

El modus operandi implica a una persona gritando del otro lado del auricular, ya sea para hacer más creíble la amenaza o convincente la congoja. Esto provoca que quien recibe la llamada se ofusque, abandone el pensamiento lógico, y por lo tanto no cuestione: queda dócil para la manipulación.

Según se ha rastreado, esta modalidad delincuencial proviene de algunas cárceles del centro del país. Sin embargo, los timadores son convictos que ya cumplen una pena, así que no son procesados. Además en México no hay legislación al respecto porque muchas veces no hay delito tangible. Pero el susto ni quien te lo quite. Ni la indignación, si es que caíste.

No queda más que alertar a la población usuaria de teléfonos (celulares o fijos) para evitar caer en esas trampas. Lo malo es que el secuestro es un delito que va en ascenso y nadie puede darse el lujo de asumir que se trata de un engaño cuando un tipo asegura matará a tu hijo. Y, bueno, hay que decirlo, con la crisis y tantos desencantos económicos no podemos juzgar a quienes se ilusionan (porque es un ilusionismo) con ganar un carro.

domingo, 2 de enero de 2011

Y Yépez la hizo otra vez


por Melina Amao Ceniceros
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Una vez más el escritor Heriberto Yépez resultó ganador de un premio literario. Y una vez más han surgido voces que desacreditan su triunfo con argumentos que van desde amiguismos con los jurados hasta corruptelas institucionales. Es que Yépez gana mucho (becas, premios, publicaciones). Así que pensé ¿por qué no entrevistarlo para conocer su versión?

El premio al que se hizo acreedor esta vez es el Estatal de Literatura 2010 en la categoría de Poesía, premio que convoca el Instituto de Cultura de Baja California desde 1990 para residentes del estado.

Y Heriberto, cuyo primer libro publicado fue justamente de poesía (Por una poética antes del paleolítico y después de la propaganda. 1999), me precisó que –en efecto– es amigo de uno de los tres jurados que calificaron su categoría: José Vicente Anaya. Mas no conoce a Marisela Guerrero (de hecho ni se acordó de su nombre cuando me respondió) y con Ernesto Lumbreras sólo ha intercambiado dos platicaditas.

Pero la cosa es ésta: sea amigo de uno, de ninguno o de los tres jurados, él (como todos los concursantes) participó con pseudónimo y no supo los nombres del jurado hasta que dieron su fallo, no antes. Y si al evaluar los trabajos el jurado sabe quiénes son los autores, los cuestionamientos deben dirigirse al ICBC o a los propios jurados, no a los participantes.

“Créeme: el primero en disgustarle que uno de los jurados fuera un amigo fui yo, porque ya sabía que en Baja California toman cualquier cosa para descalificarme. Supe del premio por la llamada de Norzagaray, el director del ICBC, a quien ni siquiera conozco más allá de tres minutos, y esto puedes preguntárselo; a las horas supe del jurado y te repito, apenas vi el nombre de un amigo lo primero que dije fue: ya me imagino qué van a decir”.

Sí, para Heriberto no es nuevo que lo desacrediten, critiquen, ataquen por ganar premios. Hasta me recordó antiguas notas periodísticas en que abordé el asunto de las becas.

“Yo sé que ya antes has escrito sobre esto de los premios/becas y que tu opinión es que, como decías en aquel momento, somos corruptos. Y también sé que blogueros, gente del medio, etcétera, sencillamente me detestan y toman cualquier oportunidad para tirarme mala onda. No hay bronca, es natural. Estoy acostumbrado”.

Pero en algo está claro: “si alguien va a decir algo así tiene que tener bases, no sólo sospechas o mala onda”. Aunque mala onda es de lo que está rodeado, con decir que hay sitios web y foros virtuales enteramente dedicados a atacarlo (abundan antiyépez).

Como ejemplo de esto de los premios, Heriberto mencionó a Daniel Salinas, otro escéptico de los concursos cuyo escepticismo acabó al ganar uno (también obtuvo premio Estatal de Literatura 2010, pero en la categoría de Ensayo).

“Salinas, por cierto, era una persona que solía decir cosas contra la gente que ganamos premios y ahora se da cuenta de eso, y bien por Salinas, que se merece ese premio, como creo se lo merece cualquier persona que tiene los huevos suficientes para concursar a pesar de que la gente, apenas gane, sea quien sea, lo van a querer desacreditar”.

Quizá le vale lo que opinen de él o quizá no (no se describe como simpático, sino como escritor); lo que sí es que seguirá creando, concursando y tal vez ganando, porque sencillamente ganar le gusta.

“Yo estoy contento, he sido muy afortunado: trabajo todos los días en libros y concurso bastante porque me gusta ganar (becas, premios, premios de publicación de obra) y aprender a perder, porque, como imaginarás, uno gana un concurso al año pero pierdes al menos uno o dos ese mismo año”.

De hecho en el 2010 concursó en otro premio estatal que no ganó. Así que los perdedores también deben asumir su rol y aprender de la experiencia.

“Ganar y perder son cosas normales en la carrera literaria. Pero yo sé que no toda la gente lo entiende y está cool, no hay problema”.

Los ganadores de este año obtendrán la publicación de su obra y 25 mil pesos. Para Heriberto Yépez será su tercer poemario (aunque cuenta con libros de traducciones y análisis poéticos publicados la mayoría también tras ganar concursos). El título de su material es El libro de lo post-poético.

En Cuento ganó Jorge Luis Postlethwaite con Descuentos; en Novela, Salvador Vizcarra Schumm con su libro Tiene mi patio un olmo; en Ensayo (como se mencionó) Daniel Salinas Basave con el libro Réquiem por Gutenberg; en Dramaturgia, Julio Jáuregui Arce con Llegan los pájaros; en Cuento para Niños, Julio César Pérez Cruz con el libro La calle de Junior; mientras que la categoría de Dramaturgia para Niños fue declarada desierta.

Rafa Saavedra ganó en Periodismo Cultural con su obra Border Pop: texturas, interferencias y diálogos.