fotos: Melina Amao / Erick Jaimes
Publicada en La Ch: AQUÍ
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Ya daban las 8 de la noche de este viernes 16 de septiembre y ya la concurrencia gritaba "¡Nortec! ¡Nortec!" frente al escenario provisional que el ayuntamiento montó en una de las glorietas del Paseo de los Héroes. Pero en lo que se acomodaban los músicos la conductora del evento consideró prudente pedir al público "un grito por Carlos Bustamante" consiguiendo con ello el abucheo unísono de los ahí reunidos.
Había tenido éxito cuando pidió "un grito por México" y "un grito por Tijuana", pero evidentemente el ánimo cambió al solicitar respuesta sonora por el presidente municipal.
Un tanto desconcertada, la conductora dijo a su coestrella (un locutor de estación radiofónica de música popular) que la gente de Tijuana era muy educada, pero para entonces ya no sólo se escuchaban los "buuh" con dedicatoria al alcalde sino uno que otro cántico de "...uleeero". Apurados preguntaron si Nortec estaba listo para salir y ante la respuesta afirmativa dejaron el escenario entre los gritos de una fanaticada ansiosa por continuar la fiesta, ya iniciada por el dj Swipy.
Los ritmos electronorteños y el entusiasmo de los músicos, especialmente del trompetista, pronto pusieron a los asistentes a brincar y también a cantar cuando las piezas así lo permitieran, pues no todas cuentan con voces a seguir.
Trompetas sobre bits electrónicos haciendo figuras que oscilan de la tambora al jazz, acordeón norteño y polca, rasgueo de cuerdas en la guitarra, y dos músicos autores de tan peculiar mezcla, Bostich+Fussible (Ramón Amezcua y Pepe Mogt), sosteniendo tabletas electrónicas con programaciones que amalgaman instrumentación y concepto. Y ¿el concepto? Pues Tijuana: avenidas, bares, problemáticas, gente, vibra, urbanidad y suburbanidad fronteriza.
Títulos como 'Retén' o 'Akai 47' dan muestra del interés de los Nortec por abordar en su lenguaje de sonoridad el estado de violencia e inseguridad en el país, pero por otro lado también se permiten ver hacia esta región con nostalgia mediante temas como 'Mi casita', 'Ciruela eléctrica', 'Centinela', 'Punta Banda', 'Jacinto' o 'Bulevar 2000'.
Aunque de su repertorio interpretado por estas fechas nada más nostálgico que 'Polaris', pieza original de Amezcua (Bostich) que forma parte del primer material del colectivo lanzado en 2001 bajo el nombre de 'Tijuana Sessions Vol. 1'.
Cubeteros se apachurraban entre la gente comerciando cervezas, vendedores del D'Volada obsequiaban café a quienes extendieran la mano, jóvenes con lazos iluminados hacían figuras al compás de la música, niños brincoteaban sobre los hombros de su padre, chicas sexys taconeaban así trajeran sandalias, muchachos presumían brillantes tejanas tricolor.
Todo esto enmarcado por visuales con simbolismos propios de la ciudad, como calafias, taxis-guayinas, el bordo y siluetas.
Las más coreadas de la noche, justo por ser piezas con letra, fueron 'Norteña del sur', 'Tijuana makes me happy', 'One night' y 'Tijuana sound machine', apareciendo esta última cerca de las 9:20 de la noche y marcando el casi final del repertorio, pues de allí le siguió una breve versión norteca de 'Cielito lindo' como cierre definitivo.
Bostich+Fussible y su ensamble musical se retiraron con rumbo a Ensenada, no sin antes decirle a los tijuanenses no un tradicional "¡viva!" sino "¡arriba México!", "¡arriba Tijuana!", "¡arriba el norte!".
A su retirada, volvieron los conductores al escenario, volvieron a mencionar al alcalde a manera de agradecimiento y los asistentes volvieron a abuchear de forma unánime.
















Había tenido éxito cuando pidió "un grito por México" y "un grito por Tijuana", pero evidentemente el ánimo cambió al solicitar respuesta sonora por el presidente municipal.
Un tanto desconcertada, la conductora dijo a su coestrella (un locutor de estación radiofónica de música popular) que la gente de Tijuana era muy educada, pero para entonces ya no sólo se escuchaban los "buuh" con dedicatoria al alcalde sino uno que otro cántico de "...uleeero". Apurados preguntaron si Nortec estaba listo para salir y ante la respuesta afirmativa dejaron el escenario entre los gritos de una fanaticada ansiosa por continuar la fiesta, ya iniciada por el dj Swipy.
Los ritmos electronorteños y el entusiasmo de los músicos, especialmente del trompetista, pronto pusieron a los asistentes a brincar y también a cantar cuando las piezas así lo permitieran, pues no todas cuentan con voces a seguir.
Trompetas sobre bits electrónicos haciendo figuras que oscilan de la tambora al jazz, acordeón norteño y polca, rasgueo de cuerdas en la guitarra, y dos músicos autores de tan peculiar mezcla, Bostich+Fussible (Ramón Amezcua y Pepe Mogt), sosteniendo tabletas electrónicas con programaciones que amalgaman instrumentación y concepto. Y ¿el concepto? Pues Tijuana: avenidas, bares, problemáticas, gente, vibra, urbanidad y suburbanidad fronteriza.
Títulos como 'Retén' o 'Akai 47' dan muestra del interés de los Nortec por abordar en su lenguaje de sonoridad el estado de violencia e inseguridad en el país, pero por otro lado también se permiten ver hacia esta región con nostalgia mediante temas como 'Mi casita', 'Ciruela eléctrica', 'Centinela', 'Punta Banda', 'Jacinto' o 'Bulevar 2000'.
Aunque de su repertorio interpretado por estas fechas nada más nostálgico que 'Polaris', pieza original de Amezcua (Bostich) que forma parte del primer material del colectivo lanzado en 2001 bajo el nombre de 'Tijuana Sessions Vol. 1'.
Cubeteros se apachurraban entre la gente comerciando cervezas, vendedores del D'Volada obsequiaban café a quienes extendieran la mano, jóvenes con lazos iluminados hacían figuras al compás de la música, niños brincoteaban sobre los hombros de su padre, chicas sexys taconeaban así trajeran sandalias, muchachos presumían brillantes tejanas tricolor.
Todo esto enmarcado por visuales con simbolismos propios de la ciudad, como calafias, taxis-guayinas, el bordo y siluetas.
Las más coreadas de la noche, justo por ser piezas con letra, fueron 'Norteña del sur', 'Tijuana makes me happy', 'One night' y 'Tijuana sound machine', apareciendo esta última cerca de las 9:20 de la noche y marcando el casi final del repertorio, pues de allí le siguió una breve versión norteca de 'Cielito lindo' como cierre definitivo.
Bostich+Fussible y su ensamble musical se retiraron con rumbo a Ensenada, no sin antes decirle a los tijuanenses no un tradicional "¡viva!" sino "¡arriba México!", "¡arriba Tijuana!", "¡arriba el norte!".
A su retirada, volvieron los conductores al escenario, volvieron a mencionar al alcalde a manera de agradecimiento y los asistentes volvieron a abuchear de forma unánime.

















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