domingo 9 de octubre de 2011

Dando y dando, pajarito volando


por Melina Amao
Publicado en Diez4: AQUÍ

¿Se puede comprar amor? Propiamente lo que se conoce como amor (ese sentimiento profundo de afectividad, esa compatibilidad con otro ser) no se puede comprar, el amor verdadero es priceless, y se vale suspirar. Lo que sí se puede adquirir es la ilusión de amor mediante encuentros y productos que generan satisfacción física o mental. Así existen varias opciones a la mano, que van de la cita a ciegas al sexoservicio, pasando por chats (telefónicos o cibernéticos) para compartir detalles íntimos y sentirse -aunque sea por un momento- comprendidos, amados, deseados.

Es que todos necesitamos cariño y placer (¿a poco no?) y si no se ha podido encontrar de forma convencional hay quienes optan por hallarlo a través de transacciones mercantiles o se aventuran a pactar encuentros con desconocidos.

Desde el cibermundo

“Busco nuevas experiencias w4mw” dice el título del anuncio que subí a Craigslist. Hice el experimento de anunciarme como una chica bisexual en busca de nuevas experiencias y las respuestas no se hicieron esperar. El primer día obtuve 15 propuestas: fotografías de cuerpos enteros y rostros (algunos muy guapetones, de hecho), números telefónicos, domicilios, preguntas sobre mis intenciones o mis “especiales” (por si cobraba). Pero lo que más recibí fueron fotos de genitales (dicks y pussys) como pa’ convencerme.

Mi descripción dice así: “Para este Valentine’s Day busco nuevas experiencias eróticas. Soy amigable, cariñosa, apasionada y muy sociable. Cabello castaño, ojos color miel, delgada y piel clara. Me gusta conocer gente, ir al cine, bailar, caminar por la playa y pasear en bici. Mi color favorito es el morado, escucho todo tipo de música y colecciono lencería porque me encanta verme sexy”.

Y éstas fueron algunas respuestas:

“Hola preciosa, mi esposa es bi curiosa, estamos dispuestos a salir por unas beers y si todo va smooth pues ke se haga lo ke sigue. Tenemos 27 años”.

“Podemos ir a conocernos, mi novia está nalgona y tiene unas tetas de 40dd y es bien cachonda, tiene 23 años”.

“Guapa, me gustaría que disfrutemos San Valentín juntos, qué dices. Te anexo una foto de lo que pudieras gozar hasta que ya no puedas más”.
“Nosotros hemos experimentado y nos ha gustado mucho, pero no hemos encontrado alguien con quien llevarlo más lejos. Créeme que será muy divertido estar los 3 juntos”.

“Si te parece seduces a mi esposa, yo puedo quedarme quieto hasta que ambas se sientan cómodas y quieran que participe”.

“Me gustaría ir a bailar contigo sabiendo que tienes lencería sexy bajo tu ropa, vamos?”.

“Me encanta complacer y soy muy bueno para dar sexo oral, además estoy en buena condición y puedo coger por horas ☺ mándame un texto al tel ***…”.

“Ella: 26 años. 1.60 de estatura. piel clara. pechos grandes. nalgas grandes. Yo: 27 años. 1.70 de estatura. piel morena. 18.5 cm de largo”.

“Mami, me gustaría llevarte de compras a Victoria’s Secrets y ver cuando te estés probando tu ropita”.

“Mi novio sabe que quieres estar con él y una mujer. Yo también soy bisexual”.

“Buscamos una chica que sea nuestra amiguita, tenemos 41 años. Sólo diversión sana, tres juntitos en cama, besos y caricias, sin cosas locas. Te interesa?”

Tentadores ofrecimientos, 81 en total. Concluí que es una alternativa efectiva porque hay mucha disposición e información personal, aunque la confiabilidad es dudosa dado lo fácil de inventar una identidad. Aún así algunos piensan que vale la pena arriesgarse (sé de unos esposos que se conocieron en Craigslist), pero hay que estar precavidos: algunos anuncios pueden resultar en meras estafas.

Te llaman calle

Si se quiere ir a la segura en esto del encuentro pasional está el sexoservicio (la prostitución, pues), que es la forma más directa de “comprar amor” porque consiste en intercambiar sexo por dinero.

Muchos creen que sólo lo practican mujeres (llamadas prostitutas, putas, meretrices, pirujas, rameras, zorras, sexoservidoras, paraditas), pero también se prostituyen hombres y transexuales (y si eres muy ingenuo te puede salir gato por liebre).

En Tijuana la Dirección Municipal de Salud expide tarjetas de afiliación a los trabajadores del sexo (tras descartar enfermedades) y en sus registros cuentan con una población cercana a los 6 mil 300 sexoservidores.

Aunque esta cifra se eleva (sepa hasta cuánto) con todos los prostitutos clandestinos: esos que trabajan a domicilio, en sus casas, en hoteles o también en las calles y en los antros.

Caminar por la Zona Norte basta para darse cuenta de la numerosa cantidad de sexoservidores alquilándose por distintas tarifas, casi todas determinadas por el tiempo y no por el jale. O sea: te cobran por media hora y durante ese tiempo el trabajito puede ser muy variado (oral, vaginal, anal).

La exuberante Azul Ayelet, por ejemplo, se cotiza en Las Adelitas por 60 dólares y me platicó que sus clientes le piden mayormente sexo oral. Lo siguiente son posiciones, siendo la más popular la de perrito. “Lo normal”, me dijo con todo aburrimiento mientras se maquillaba.

Después de interrogarla me preguntó “¿quieres trabajar?”. Respondí un “no, gracias” pero entendí que ese mercado sigue en incremento, lo cual me confirmó el Jefe de Control Sanitario, Manuel Mayor Noriega, al decir que los sexoservidores aumentan en proporción al crecimiento poblacional.

Más vale solo…

Existe un tipo de amor que se adquiere sin problema alguno, es fiel y de larga duración: los sextoys. Bueno, no hay contacto humano; y por eso mismo tampoco hay peligro de ser timados o contagiados.

Los condones y lubricantes son los productos más vendidos en los sexshops, pero la especialidad de la casa son los vibradores. Las tiendas para adultos que cuentan con mayor variedad de mercancía son Love Boutique y Sex Shop in the City, en donde el personal explica con toda discreción las funciones de cada juguetillo.

Hay dildos, puchas, sexdolls, películas, disfraces y toda clase de fetiches heterosexuales y homosexuales, con precios que van desde 120 pesos hasta 1,600. Uno de los aparatejos más exóticos es un vibrador Xtasy que ofrece doble penetración y tripe estimulación (que tu imaginación vuele).

Quienes están al frente de estos establecimientos notan que su clientela principal son mujeres aunque en términos generales consideran que predomina el prejuicio, lo que impide a las personas explorar plenamente su sexualidad (y a los sexshops, vender).

Pero es fácil romper el tabú, basta acudir a una de estas tiendas. Quién quita y te convences que nada malo tiene aderezar el placer sexual, al fin que con puerta cerrada cada quien que haga de su cola un papalote.