lunes, 12 de marzo de 2012

8cho preguntas con... Juan Cirerol

por Melina Amao
Publicada en La Guía Tijuana: AQUI

Músico y cantante, compositor irreverente, hombre de canto honesto, “pisteador” y fumador, el cachanilla Juan Cirerol se encuentra en la etapa ascendente de su joven carrera musical, la cual cuenta al momento con un par de discos en los que concentra su estilo norteño-popular-campirano en ocasiones lleno de comicidad y otras de dramatismo. Son los álbumes ‘Ofrenda al Mictlán’ editado en 2009 y ‘Haciendo leña’ lanzado en 2011, donde Cirerol, de 24 años le canta a los temas más impensables: al ocio, a las drogas duras, a los paisajes fronterizos, sin olvidar componer una que otra canción al amor y a la sensualidad. Veloces rasgueos de guitarra, intensos soplidos de armónica, una voz penetrante y un tanto nasal, es la combinación que le ha hecho merecedor de un éxito no sólo regional sino también nacional, acumulando miles de seguidores y abriéndose nuevas plataformas, como el Festival capitalino Vive Latino, que este año incluye en su cartel tres propuestas bajacalifornianas: Los Kung Fu Monkeys (Tijuana), Carla Morrison (Tecate) y Juan Cirerol (Mexicali). Así, previo al inicio de su gira por el estado, Juan accedió a una entrevista, respondiendo entre tragos y humos, a veces serio, otras bromista, pero siempre atento.

1. ¿Cómo fue tu entorno familiar mientras creciste?

Mis tíos tocaban canciones rancheras en las carnes asadas de la familia siempre, tengo un tío que particularmente toca la guitarra muy bien y canta, mi abuelo me contaba que había otros familiares viejos que eran parte de las orquestas más buenas de Sonora, de los años paupérrimos, pero en sí tener una herencia musical supongo que sí, en mi familia hay muchos artistas muy talentosos que no han hecho nada públicamente, me gustaría pero no lo han hecho. Mi primo tocaba conmigo siempre; tengo una prima que es buenísima con el barro, los mosaicos, el dibujo; y tengo otra prima que tiene tintes como de escritora.

2. ¿Qué tipo de música escuchas cuando te sientes melancólico o triste o despechado?

Fíjate que mis canciones, por eso creo que tengo tantas canciones porque cuando tengo un recuerdo lo escribo o cuando siento algo lo escribo; y a veces cuando no tengo una guitarra me pongo a escuchar a Los Beatles, o a Celso Piña, también a Miguel y Miguel, Johnny Cash.

3. ¿Con qué sentimiento te identificas más?

Mmmm… Con desidia y confusión.

4. ¿Qué significa para ti tocar en el Vive Latino?

Eeeh… pues significa una tocada más, pero ya por la magnitud del evento significa como darme cuenta más que nada que tengo muy buenas personas, muy talentosas, a mi lado que creen en lo que hago.

5. ¿Si fueras un súper héroe cuál sería tu súper poder?

¿Mi súper poder? Ah chinga’o… pues yo diría que, no sé, tirar caguamazos con fuego [risas].

6. ¿Qué es lo que te interesa que sienta la gente al escuchar tu música?

Supongo que depende de la canción que esté tocando, o sea, me gusta que la gente se alegre, también me gusta que la gente se agüite conmigo. Más que quererles hacer que sientan algo es como buscar compañía.

7. ¿Algo que te guste mucho o algo que odies?

El simple hecho de tocar y ver que alguien te está esperando es como lo mejor, y supongo que no tendría nada qué odiar en esto; si no, no lo haría. Tengo muy bien catalogado qué es lo que odio y de lo que me quiero alejar, por eso soy músico.

8. ¿Qué es lo que sigue para ti este año?

Voy a estar tratando de encontrar un buen lugar a dónde mantenerme alejado de ciertas cosas que ahorita no debería estar haciendo. Voy a grabar un disco muy largo y poco vendible para ver qué pasa, quizás un álbum doble… sí, creo que eso va a ser.

domingo, 11 de marzo de 2012

Un lugar para interactuar con el arte


Al término de la primera década del siglo XXI muchos espacios comerciales de Tijuana se encontraban abandonados debido –principalmente– a dos factores: la crisis financiera y la inseguridad

Por Melina Amao Ceniceros / Corresponsal
Publicada en Fusión14: AQUI

Tijuana, B.C.- Al término de la primera década del siglo XXI muchos espacios comerciales de Tijuana se encontraban abandonados debido –principalmente– a dos factores: la crisis financiera y la inseguridad. Dramática situación, si bien afectó a algunos comerciantes, permitió que un grupo de artistas encontrara un espacio para brindarle un nuevo giro, fundamentalmente cultural. Se trata del Pasaje Rodríguez, ubicado entre calles 3ra y 4ta del Centro Histórico, que conecta las avenidas Constitución y Revolución.

En el 2010 un grupo de creadores independientes, en su mayoría plásticos, analizó la posibilidad de rentar establecimientos que anteriormente se enfocaban a la venta de curios (artesanías, adornos y curiosidades para los turistas), con la intención de transformarlos en sus talleres y galerías, a fin de brindar a la población un espacio no institucional de promoción artística, y a los artistas un lugar para la creación, exhibición, venta y desarrollo de su obra.

Gonzalo Lara, arquitecto y pintor, fue uno de los artistas que empezó junto con otros diez y después con más de veinte a soñar –así lo narra– con la idea de crear un distrito cultural en el centro de Tijuana, sueño que mediante diversas gestiones hoy está por cumplir dos años de realidad.

“Estar aquí se inició a partir de una exposición que tuvimos precisamente en el Pasaje con la agrupación de Queremos Tijuana, ellos traían un festival de exponer en espacios públicos como éste, y en la misma convivencia con los artistas empezamos a platicar y a soñar en su momento que sería interesante, al ver los locales vacíos, que pudiéramos ocuparlos como estudios o galerías y empezar a crear un distrito cultural, un conjunto para todos los artistas, y a partir de ahí empezó poco a poco a sumarse la gente y se habló con la administración, ver cuáles eran los locales vacíos y cada quién eligió su espacio”, recuerda Gonzalo.

Las gestiones dieron como resultado se conformara un colectivo de artistas que trabajan bajo el nombre de PRAD (Pasaje Rodríguez, Arte y Diseño) y la ocupación de aproximadamente 15 locales con un enfoque creativo: diseño gráfico, diseño de modas, talleres, librerías, y al momento cuatro galerías en las que se expone pintura, grabado, fotografía, escultura, arte objeto. Además el Pasaje Rodríguez funge como foro para expresiones como la danza, el performance y la música, así como sitio alternativo para presentaciones literarias.

“El objetivo era empezar a crear un espacio donde la gente tuviera el acercamiento más directo con al arte, no llevarlo a espacios establecidos como instituciones, además estar enclavados en el centro histórico, eso es rescatable, como arquitecto algo que quería fue el rescate del edificio como tal además con la propuesta artística, y que en un momento dado se vuelva un patrimonio cultural a través del tiempo, y ésa ha sido nuestra lucha: tener propuestas y acercar el arte a toda la gente”, continúa Lara.


Proyecto de rehabilitación

La depreciación del valor de los establecimientos del Pasaje Rodríguez, dado el abandono en que se encontraban en 2010, permitió que los artistas pudieran costear la renta, y poco a poco -con recursos propios- fueron rehabilitando los espacios interiores haciéndolos óptimos para la exposición y creación de obra. Sin embargo, en el exterior seguía la apariencia de un espacio descuidado, y por ello PRAD atendió convocatoria del Instituto de Cultura de Baja California (ICBC) para acceder a un apoyo económico con el que actualmente se encuentran rehabilitando el lugar.

Gonzalo adelanta un poco de los trabajos que se podrán apreciar en abril, cuando se develen en el marco del segundo aniversario del Pasaje. El proyecto lleva por nombre ‘La mano del artista’, en juego a que el lugar requiere “una manita de gato”.

“Dentro de las tareas como proyecto cultural del Pasaje Rodríguez Arte y Diseño, la idea es seguir rehabilitando todo el espacio, seguirlo interviniendo artísticamente. Todos los locales están habilitados como galerías pero les falta el exterior, lo que vamos a hacer es intervenirlo a través de murales, de arte instalación, escultura, mobiliario urbano, y esto fue a partir de una convocatoria que vimos en el ICBC que busca de alguna forma apoyar a los proyectos culturales que busquen el desarrollo social y brindarle a la población una propuesta cultural.”

El apoyo del instituto es de 50 mil pesos y el proyecto de rehabilitación es de 65 mil, e incluye la realización de murales a cargo de artistas a quienes se les proporcionan los materiales sin pago de honorarios, es decir, ellos donan su trabajo. Algunos de estos artistas son: Manuel Rodríguez Varrona, El Norteño, Shente, Daniel Guzmán, Antonio Escalante y Gonzalo Lara.


Resignificar el espacio

El Pasaje Rodríguez, de ser un pasillo prácticamente baldío, es ahora un centro de promoción cultural en el que se reúnen jóvenes y adultos, quienes pueden apreciar la obra de diversos artistas (tanto de la región como de otros estados de la república y del extranjero), tomar un café, leer un libro y conversar con artistas durante la creación de sus piezas.

Fue una labor, como platica Gonzalo, de rescate de los edificios y del uso de los espacios, provocando que cambiara el flujo de gente que allí acude. “Cuando recién empezamos, en los primeros meses en que intentamos transformar el espacio, seguía teniendo el cruce de gente que venía, por ejemplo, a hacer sus necesidades, como estaba baldío, no había luz, no había nada, entonces como que se prestaba para esa situación. En la medida en que lo fuimos transformando se fue retirando esa gente y otra es la que empezó a venir y a sorprenderse con lo que había”.

La fotógrafa Rosa Vázquez, otra de las iniciadoras de esta nueva etapa del Pasaje, destaca el encuentro con el arte que permite PRAD, al ofrecer una alternativa de apreciación al margen de los institutos culturales.

“El motivo por lo cual lo hicimos es aportar a la ciudad un granito de arena las personas que tenemos la inquietud por el arte, en vez de criticar, en vez de hablar de la inseguridad y la violencia de la cual todos los medios hablan, nosotros optamos por poner de nuestra parte la belleza ante los ojos del público que pasa por aquí. Este público no es el que va a ir quizá al IMAC, al ICBC o al Cecut donde ya saben a lo que van, aquí es simplemente las personas que pasan por el Pasaje, que van a su trabajo, o a su casa, o van paseando por el centro… y se les da ese pequeño toque de frescura ante sus ojos como fotografía, pintura, escultura, poesía, performance, cualquiera de las disciplinas del arte”, observa Rosa Vázquez, quien junto con Tere del Villar dirige la galería Las Hijas del Cuatro Obscuro.

Las actividades de PRAD son gratuitas y constantes: cuentan con una agenda en la que cada mes hay nuevas exposiciones o presentaciones musicales y literarias. Para el aniversario, que se conmemora en abril, preparan un calendario de eventos que abarca casi todo el mes, en el que se incluyen la impartición de talleres, conferencias y conciertos.